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domingo, 10 de mayo de 2026

Rastros nocturnos

Nuestros senderos parecen transitar
planetas diferentes,
tu deambular se siente 
cómo la visita familiar 
a un vecindario que nunca cambia;
ya no coincidimos 
en placeres mundanos,
ni despertamos la mirada
ante las mismas luces.

Parecemos dos extraños,
extranjeros sin retorno,
equipajes sin viajeros;
y aún así 
cuando tu alma me sonríe 
entre coordenadas astrales,
todo espejismo caduca
y el idioma del Amor
susurra verdades sin tiempo 
en un corazón siempre dispuesto 
a despertar en la Luz de tus ojos.
🌷 Soledad Lorena ©
🪷 Susannah Lorenzo ©
Madrugada invernal 
10 de mayo de 2026

Art: Tarn Ellis 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Poema enamorado

 

Art: Holly Stapleton




Me doy permiso
para amar tu alma, 
porque ella se acerca
a pesar de tu ego.

Me permito imaginar
tus besos aleteando en mis labios,
tus manos navegando mi piel,
tus ojos seduciendo mi templo.

Abro las puertas de mi corazón
para esperarte sin prisa,
aunque en esta vida
nunca te atrevas a llegar.

Dejo que este amor fluya
en el manantial de vida
que nutre nuestros sueños
y concede bendiciones.

Juego a habitar las escenas
que tu alma propicia
y suspiro tu nombre
tatuado en mi surco de luz.

Susannah Lorenzo©
Soledad Lorena©
26 de noviembre de 2025


domingo, 2 de noviembre de 2025

Mariposas y estrellas

 



Un vacío de promesas mundanas

un silencio de certezas humanas

un abismo de formas tangibles

un desierto de ruidos banales;

sólo la promesa de un Dios que me ama

y el potencial infinito

de sus milagros por venir.


Un hueco en el tejido desprolijo

de una trama que se deshace

como hebras apolilladas

de una vida que ya no pulsa;

sólo el aliento que sostiene

el telar Divino que anuncia

diseños jamás conocidos.


Una madriguera de conejos blancos

que se multiplican como meandros

de ríos que no encuentran su cauce,

como mariposas con alas inquietas

dentro de crisálidas que jamás despiertan;

sólo el susurro que vibra en el vacío

pronunciando palabras de Gracia.


Una profundidad que parece no tener fin,

una oscuridad que se extiende

más allá de lo perceptible,

un pozo, un agujero negro,

un nodo sin tiempo ni espacio;

sólo cuando cierro los ojos

puedo ver la luz que me habita,

único candil que sobrevive la noche.


¿Cuántas mariposas nacen en un día?

¿Cuántas mariposas mueren cada noche?

¿Cuántas mañanas despertamos como oruga

para tejer nuevamente alas de colores?

¿Cuántas veces florecemos

como rosa en primavera?

¿Cuánto dura el invierno

sin pétalos ni perfumes?


Allí donde el sol parece no brillar

las capas oscuras del suelo

gestan vidas silenciosas,

albergan semillas sin nombre

y nutren raíces añejas.


Lo que parece escondido

puede alumbrar un tesoro

que en la quietud de la noche

recuerda que fui polvo de estrellas.


Soledad Lorena©

Susannah Lorenzo©

02 de noviembre de 2025


Puedes escuchar el Poema en la sección de Puentes Literarios en mi canal principal de YouTube.



jueves, 3 de julio de 2025

Pulsión poética

Cada tanto,

tu nombre surca el cielo 

como un asteroide perdido,

trayendo memorias 

de potenciales inexplorados,

susurrando letanías 

que sólo el alma conoce.


Suspendida en el espacio 

tu mirada dibuja 

constelaciones extraviadas,

mapas estelares

que alguna vez soñamos.


Las viejas profecías 

parecen susurrar ecos

que desatan ventiscas

de arenas subterráneas.


Nada es eterno y aún así,

la luz pulsante permanece

como latido sin prisa

recordando la vida misma.


Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo© / Tejedora de Puentes

 



martes, 3 de septiembre de 2024

Poemas desde el insomnio

 



Poema de luna nueva I

En el silencio de la noche,

la luna ausente me cuenta secretos

que nadie conoce;

deambulo entre mundos

caminando de puntillas

en una ciudad inerte,

donde las almas jamás despiertan.

 

Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

03.03.2024

Puedes escuchar el poema en mi canal.

 



Poema de luna nueva II

 

El insomnio marca el tiempo

cuando las emociones prisioneras

organizan revueltas y agitan los candados.

 

En el silencio de los ruidos mundanos,

el río subterráneo encuentra su cauce;

los fantasmas del olvido

descubren en las pupilas despiertas

las ventanas que les devuelven la luz.

 

Sólo el corazón

que no guarda secretos

ni calla su voz,

puede encontrar descanso

en las horas del reposo.

 

Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

03.09.2024

 Puedes escuchar el poema en mi canal.


viernes, 25 de agosto de 2023

Tejedora de Puentes

 


Yo vengo de mundos destejidos

y madejas enredadas,

de historias silenciadas

y palabras vedadas.

 

Por eso, yo con versos

puedo dibujar un puente

o puedo sólo tejerlo

con cuentas y un ovillo,

con un rezo tejo cielos

y con un deseo tejo magia.

 

Crecí en un bosque de ausencias

por eso tejo abrazos

con abalorios y bufandas;

heredé los amargos rosarios

de un dios que sólo castiga,

por eso mis cuerdas de oración

rezan perdones y sonrisas.

 

En un océano de agoreros

yo busco el silencio

donde Dios bendice,

y la gota que puebla

los mares de esperanza.

 

Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo © / Tejedora de Puentes

25 de agosto de 2023

 

Puedes escuchar el poema en este vídeo.




jueves, 22 de junio de 2023

Deseos inconclusos

 

A veces quisiera

rescatar la poesía

de susurrar tu nombre,

y que sonrieras

al recordar el mío.

 

A veces me gustaría

que me dieras permiso

para amarte a mi manera

y no caminar de puntillas

por tus pasadizos en ruinas.

 

A veces tengo ganas

de que me desvistas

de las culpas que sostienen

tus viejas heridas.

 

A veces quisiera

que nos diéramos libertad

para deshacer los muros,

desactivar defensas

y jubilar guardianes.

 

Bastaría con conjugar

el verbo amar

en tiempo presente;

pero quien sólo vive

con fantasmas y recuerdos,

mide el amor

con mitos del pasado.

 

Ya ves,

atardece,

llega la noche

y el amor se desvanece.

 

Soledad Lorena©

Tejedora de Palabras




miércoles, 16 de noviembre de 2022

Besos en la siesta


Tu mano en mi cabeza

sosteniendo mis miedos,

tus ojos que me hablan,

tu corazón que respira

verdades en mi sombra.

 

Y allí bajo los árboles

tus labios en los míos,

una canción de besos

murmurados con ternura.

 

En el centro del pecho

un algodón de azúcar

endulzando el latido,

tiñendo mi voz

con el sabor de tus besos

 

Soledad Lorena©

En el sopor de una siesta

16 de noviembre de 2022

(Un hombre que besa así en sueños, 

merece el intento de besarlo despierta)

 



jueves, 3 de noviembre de 2022

Versos en viaje

 Hay lugares donde uno

apenas si se posa un momento

y sobreviene una nostalgia

que una no sabe

si es el recuerdo

de los momentos vividos

o la emoción de sentirse parte

del paisaje y las calles.

 

Ya no hay sitio ni abrazos

y sin embargo,

desde una espera entre equipajes

una quiere cambiar el destino,

descubrir una arboleda,

enamorarse de un jardín

y decir ‘aquí me quedo’.

 

¿Se podrá ser feliz en un sitio

sin las personas que lo habitaban

y sin el eco de las risas

que se evaporan en el recuerdo?

 

 
Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo / Tejedora de Puentes

Martes 20 de septiembre 2022

Terminal de Mendoza, Argentina

viernes, 10 de junio de 2022

Poesía dormida

 



Nos privamos de la poesía

cuando escondemos las alas

para no incomodar a los cautivos,

cuando silenciamos el amor

para no intimidar a los cobardes.

 

Nos alejamos de la poesía

cuando dejamos de besar

los nombres que se apartan,

cuando dormimos los sueños

para no despertar ilusiones,

cuando sometemos el corazón

a los mandatos de la razón.

 

Dejamos de respirar poesía

cuando contenemos el aliento

para no recordar ecos prohibidos,

cuando perdemos el arrebol

bajo la palabra en susurro,

cuando dejamos de bailar con los versos

para no alborotar

la santa quietud de los resignados,

y cuando pedimos permiso

para acariciar el alma amada.

Soledad Lorena©

10 de junio de 2022




sábado, 19 de febrero de 2022

Poetisa Perdida

 

Lo que alguna vez fue un corazón doliente, cautivo de desamores y abandonos, es ahora una tierra marcada por surcos trazados por la rueda gigante de la vida.  En el centro, un estanque de aguas misteriosas donde florece un loto que nunca envejece. 

Los jazmines y alelíes han migrado en bandadas de pétalos sumisos, sometidos a los vaivenes del destino.

Ya no quedan cobertizos ni graneros desbordados de semillas que sofocan ante mi necesidad de amar.






En algún punto del camino, descubrí que mi desesperada obsesión por amar ‘demasiado’ era un disfraz engañoso para encubrir una carencia insoportablemente dolorosa por ser reconocida, amada y aceptada.

Ya no anhelo que mi nombre habite un corazón desamorado, ni que pueble almohadas con susurros de canela y miel.

No soy el árbol frondoso con un tronco de curvas pronunciadas que lloraba la ausencia de quienes ya no buscaban su sombra ni su abrigo.

Tampoco soy aquella playa solitaria que perdía su mirada en la silueta de barcos que nunca llegaban o en el vuelo de gaviotas que mudaban de cielo.




Había una rara belleza en la poesía escrita con lágrimas de sal, en el trazo padeciente de amores incomprendidos, en la agonía constante de existir en el momento y lugar equivocado; en el beso sostenido y el abrazo contenido; en la piel despoblada de caricias, en la húmeda oscuridad de la profundidad del pozo, en el vértigo tentador del abismo sin nombre, en la herida sangrante como identidad y bandera.

La Mujer Madre es un faro apostado en una península sin coordenadas terrestres, una luz que gira tenue y lentamente solo para recordar las semillas del Amor que alguna vez sembró con tanto ahínco.  Ya no es puerto ni muelle; ya no es nido ni destino; es apenas una plegaria sostenida para que su nombre solo despierte sonrisas y sensaciones de abrazos sin distancia.



La Mujer Amante es una parcela de rosas en capullo; una geografía silvestre jamás colonizada, desheredada de cicatrices, rastros y huellas de nombres ahora desconocidos; es un puñado de polvo de estrellas viajando con el viento; un nombre que solo puede ser suspirado por quien honra el Templo; un beso anónimo en las noches de luna llena; una viajera que no espera barcas ni gaviotas; una peregrina que dibuja su propio camino.



La Niña Perdida ya no llora por los rincones, lamentando su suerte y llamando a los seres azules para que regresen a buscarla.  La Niña Tristeza ha encontrado en su corazón los tesoros dormidos, la Madre que todo lo sana y el talismán que descubre los pasadizos secretos.  La Niña Rechazada ya no esconde sus colores ni sus dones, ni su magia. Ya no camina por las ciudades buscando salvar corazones maltrechos, como deseo ancestral de que alguien de algún modo sanara el suyo.  La Niña Avergonzada ya no esconde su brillo, no baja la mirada, no susurra sus deseos, no maldice sus sueños, no negocia su paz y no deja que nadie mancille sus Alas.



La Mujer Luna abre su corazón a la noche estrellada y escucha los mensajes que el cielo murmura en su corazón.



La Mujer Medicina prepara una tisana con dos hojas de albahaca y unas gotas de limón; y en el cuenco de sus manos bendice las palabras que nos recuerdan sanos.

La Mujer Maga se reconoce hacedora de milagros y puede crear un espacio sagrado entre una parva de escombros y un paisaje de cemento.  Sobre los techos de chapa y los muros imperfectos, el Cielo se extiende vasto y generoso, imperturbable ante la grotesca disposición urbana que confina los cuerpos y adormece las Almas.



La Poetisa que antes escribía se ha perdido; hubo un tiempo en que extrañaba sus poemas, pero invocarla, sería invocar una Mujer lastimada y sedienta de Amor que ya no existe.  La Mujer que ahora escribe es una colección de experiencias, aprendizajes, personajes de mis cuentos y muertes en vida; pero por sobre todo es el reflejo en el espejo, de una mujer nueva, una mujer que se atreve y aprende desde la humildad de haber descubierto que el camino recién empieza.




 

Estoy de pie, desnuda mi alma y mi corazón, las cicatrices bordadas con hilos de seda dorados, rosas y blancos;  las alas en mi espalda se agitan fuertes y desafiantes a pesar de los parches y remiendos después de tantas batallas y caídas; mi pelo se ondula con el viento, con surcos plateados que brillan bajo la luna; no llevo escudos ni armaduras, tampoco una espada; llevo apenas un vestido de gasas tenue y sutil, una amapola en el centro de mi pecho y una corona de rosas en mi cabeza.  Delante de mí, camina el Arcángel Gabriel, a mi derecha el Arcángel Rafael, a mi izquierda el Arcángel Miguel y detrás de mí el Arcángel Uriel; sobre mí vuela y planea una paloma blanca rodeada de los dones del Espíritu Santo; en mis pies descalzos, las sandalias de Jesús; en mi corazón, el Amor de Dios; en mis manos el Rosario Amoroso de la Madre María; en mis ojos, lágrimas de emoción por todo lo que es y por todo lo que puede ser posible en mi vida.

Que Tu Voluntad Divina sea derramada y realizada a través de mí.

Que mis acciones sean Tu Verbo.

Que mis palabras sean Tu Sabiduría.

Que mi Amor sea Tu Amor.

Que Tu Compasión sea la nueva Poesía.

Que Tus Milagros sean las nuevas Historias a contar.

Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo© / Tejedora de Puentes

 

 


Viernes 18 de febrero de 2022

Mates en la escalera, después de una lectura de Tarot Evolutivo para mí.

Atardecer en San Luis, con mi libreta y un lápiz.

Una mariposa en tonos de naranjas ha revoloteado frente a mí; luego se ha posado en la medianera a la altura de mis ojos, se ha detenido y nos hemos mirado por un instante.  Me ha dejado un mensaje mientras yo escribía y luego ha seguido su viaje.

Debería ejercer mi oficio de escritora todos los días, es una buena idea hacerlo en la escalera, con aire fresco, bajo el cielo inmenso.  Tanto encierro me hace mal y perturba mi mente.

Debería trabajar con las cartas de Tarot cada día, transitar el camino sin expectativas y sin querer controlar el resultado con calendarios y estadísticas.

El camino de la Devoción es así: dedicar el corazón, el hábito, la mente y la intención a transitar el Sendero que Dios nos indica.  Todo lo demás llega por añadidura.

Susie / Susannah / Soledad Lorena



 

martes, 26 de octubre de 2021

Pasos perdidos

A veces, solo a veces
a hurtadillas y descalza
dejo que el viento me rapte
para sembrar tímidamente
anzuelos con mí nombre
en mares desconocidos,
recuerdo impertinente
de seducciones dormidas.

Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes


martes, 14 de septiembre de 2021

Esperanzas en otoño

Hay días
en que la esperanza
se desgrana
se deshace
se desvanece
se diluye
se agota.

Hay días
en que pesan tanto
los pasaportes vencidos
las maletas sin usar
los abrazos que no llegarán
las risas que no sonarán.

Son días
en que cuentas 
los calendarios sin pan
las agónicas esperas
las semillas sin flor
las noches sin susurros
los vestidos sin baile
los labios sin besos
el horizonte sin promesas
los libros sin lectores
los poemas no vividos
la cocina sin sabores
las tazas sin su té
la niña sin su postre
la mujer sin su magia
la aldaba sin ecos
los mapas sin destino
la brújula sin norte
la mirada sin espejos
el cuenco sin bendiciones
el cielo sin respuestas
la plegaria que demora
y un presente que se duerme.

Son días
en que una se pregunta
si acaso ya no queda
más asombro por vivir,
si acaso no existe
el sitio y el momento
donde por fin celebrar.

Soledad Lorena ©
Sobrevivir no es vivir
Vivir sin disfrutar
Es apenas deambular.
Susannah Lorenzo ©
Destejiendo esperanzas


viernes, 28 de agosto de 2020

Sueños desencadenados - Poema IV

 Podría llamarte

o tal vez escribirte,

contarte que te he soñado,

mostrarte lo que tus ojos

desnudan de tu Alma.

 

Podría susurrar en tus escondites,

besar de tu corazón los rincones

que sepultas bajo tus miedos,

regalarte las luces

que perdiste en el camino.

 

Mas, me ha llevado tanto tiempo

enamorarme del espejo

y celebrar mis virtudes,

que no arriesgo mi paz

para nadar en tus tormentas.

 

Prefiero soltar mis versos al viento

y que una mañana sin prisa,

te despiertes tan amado

que ya no te sepa amargo

el sabor de la Vida.

 


Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados

 

Sueños Desencadenados - Poema III

 Basta un solo centímetro

de cicatriz que estalla

y no hay remiendo que parche

el corazón que escapa.


En ese nudo imperfecto

de pieles en desatino,

converge toda la vida

que florece en un beso,

pacifica todas las luchas

y venera las caricias

que nos rozan el Alma.


Una permite el desvarío,

un instante

un sueño

un impulso,

luego cose con versos

las celdas del pecado.


En la inquisición de tus miedos

mi amor es el hechizo

que te devuelve la vida.


Podría amarte cien años

y despertar tus colores,

pero en tus catacumbas

mis alas mueren hechas jirones.


Mientras el cielo te espante

y reniegues de mi nombre,

no habrá placer que te llene

ni mentira que te calme.



Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados