sábado, 23 de noviembre de 2019

La Posada de los Muertos

Comencé a escribir este libro en 2014, más o menos en la misma época en que comenzaron las historias de Cuentos Terapéuticos.

Al comienzo, sólo serían Apuntes sobre el Suicidio, luego, apareció La Posada y algunos de los personajes. En el camino, llegó Doña Muerte y perdí el ritmo del libro, subida a una montaña rusa de cambios en mi vida.

A veces, llegaban fragmentos desordenados y los escribía en la computadora o en mi libreta de notas. Otras veces era apenas un flash, una imagen, entonces, anotaba sólo palabras claves.

Hace varios meses que me tocaban el hombro, recordándome que debía terminarlo. Pero yo, estaba ocupada juntando piedras en el camino, resolviendo cosas urgentes. Entonces la vida y el universo se ocuparon de crear las condiciones necesarias para que yo, ordenara todos los fragmentos y retomara la escritura de este libro.

Fueron dos días intensos y difíciles. Sin embargo, la última noche, sucedieron milagros, y ese final que yo nunca encontraba, se mostró limpio y claro.

A mi me encanta este libro. Lo he leído dos veces en voz alta y siento que es mi ópera prima. Es un libro circular, que nos hace leer en espiral.
Es un libro que se queda a mitad de camino entre cuento y novela, en un estilo muy mío.

En plena madrugada, lo he subido a mi carpeta del Drive para compartir con ustedes.

Ebook para descargar.

La versión para imprimir, ya está casi lista. Falta decidir cómo serán las tapas personalizadas y revisar los últimos detalles.

Estaré esperando, de este lado del puente, sus comentarios y vivencias.

La edición artesanal como libro objeto, estará disponible para la venta, este fin de semana.
Gracias
Gracias
Gracias
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



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#laposadadelosmuertos
#tiempodesuicidas
#libroartesanal
#vamosaleer


lunes, 21 de octubre de 2019

Reescribiendo a Brunilda

"Cuando Brunilda, la más famosa de las valquirias, decidió desobedecer a su padre Odin/Wotan, para ser fiel a su intuición, el padre la condena a vivir aletargada en un círculo de fuego, en Soledad, hasta que la libere un amor puro "
Texto adaptado del original de Fabiana Daversa
Del libro Mujeres Desobedientes
Capítulo de Brunilda, la preferida del padre


Reescribiendo a Brunilda

Brunilda siente el círculo de fuego acercarse, el sopor del letargo ha devenido en insomnio; su vestido se tienta con las llamas ardientes; no cree en conjuros de caballeros que la salven y el cielo se muestra desafiante, exultante de espacio y promesas de vuelo.

Brunilda respira, compás, ritmo y cadencia; respira con la música de su Alma; respira recorriendo su cuerpo con su aliento divino; respira y los nombres se borran en remolinos de aire.

Brunilda ya no reposa, no espera, no acata, no obedece, no perece.

Brunilda se desnuda y se alza como una amazona, voluptuosa y jugosa.

Brunilda respira, cierra los ojos y despierta. Danza y respira, late y suspira, florece y medita.

Brunilda respira y se ríe. Su risa resuena en los confines y espanta los fantasmas. Su risa susurra sortilegios entre las llamas que juegan a devorarse un vestido que ya no la contiene.

Brunilda se aleja del círculo de humo, ligera y sensual, sutil y audaz. Le crecen rosas en los pechos y jazmines en la cintura; hilos de seda alargan su cabellera y besos de miel dibujan nuevos suspiros.

El mar la invita tenaz y sorprendente. Brunilda no sabe nadar aún, pero acepta el reto y se zambulle.

Brunilda respira y baila, respira y nada, y en la curva de una ola, escribe un poema para construir su primer velero.

Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Madrugada
21 de octubre 2019

Gracias a Fabiana Daversa por brindarme un espejo y ayudarme a reconocer las pruebas.
Gracias a Alicia por acompañarme en ese instante donde el fuego era más real que mis alas.


jueves, 17 de octubre de 2019

Dique

Bajo el paredón de cemento
siento palpitar el agua contenida,
los latidos marean el sentido
y apuro el paso sobre el dique,
sabiendo que algunas aguas
no conocen de cálculos
y desafían intelectos.

El agua pulsa sobre el hormigón,
instala una tortura constante
hasta que la rigidez
se quiebra, se agrieta,
estalla o se derrumba.

El dique quisiera desgranarse
de a migajas,
el agua quisiera ser
el curso manso
que no sabía de fronteras.

Soledad Lorena
© Derechos reservados
17 octubre 2019

Susannah
Descubriendo las raíces
de semanas intensas de dolor crónico.

lunes, 7 de octubre de 2019

Alhelíes en el mar

Tuve que pararme a tu lado
para descubrir distancias,
tuve que golpear tu puerta
para entender que no era bienvenida.

Fui el arco, el puente y la baya
que inevitablemente se despoja,
un espejismo de regazo
una ilusión de cunas y abrazos,
un manto doliente
de caminos desencontrados.

Con amar no alcanza,
una se deshoja en esperas
y se cansa de encender faros
en mares que nadie añora.

La mujer madre se ha ido
con una bandada de gaviotas
agitadas en el silencio
de nombres que dibujan
vidas llenas de eufemismos.

Tengo la piel tatuada
con esencias que ya no florecen,
la memoria repleta de sonrisas
qué ya nadie recuerda.

Es hora de hacer cenizas
con sueños de fechas caducas,
es tiempo de soltar amarras
en barcas que ya no navegan.

En el océano de la vida
todos los ríos olvidan su fuente,
la lluvia se confunde
entre el suspiro y la lágrima.

Entonces, cuando el viento
deposite alhelíes en la faz del mar,
los pétalos y las gotas
quizá se miren
se besen al descuido
y en regocijo dancen
sobre la paz del tiempo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados
07 de octubre de 2019
Amor de Madre



lunes, 15 de julio de 2019

Mapa


La Historia de Carolina

Mila amaba ese mapa planisferio.  Le permitía recordar los nombres de ciudades y países que alguna vez había visitado; ríos, océanos y mares también.  Imaginaba los animales y plantas que habitaban cada punto de ese mapa, los mismos seres que ella descubría en encicopledías y luego en canales de YouTube, gracias a sus nietos.

Aunque Mila, ya no está visible en este mundo, su nieta Carolina disfruta del mapa en la casa de su madre.  Por eso, cuando la autora de Cuentos Terapéuticos, le pidió una imagen con el libro que había ganado en un sorteo, Carolina decidió que el mejor sitio de la casa para una foto, era junto al planisferio de la abuela Mila.



Carolina había conocido a Sazul en una de las Posadas de Merlo, San Luis, cuando el año 2019 recién comenzaba, gracias a un reemplazo temporal por las fiestas.  Las dos habían coincidido bajo el augurio del nuevo año, el tarot, los geranios, los viajeros de paso y las despedidas.  

Ambas aceptaron ese puente inexplicable que la Posada les había tendido y decidieron mantenerlo en el tiempo y la distancia.

Las lecturas de Tarot Evolutivo y las publicaciones de Puentes Literarios, fueron la excusa perfecta para cuidar de esa semilla que el inicio de año les había regalado.

En cada sorteo que Carolina participaba, el Universo le recordaba que su camino recorría los senderos de la magia y talismanes olvidados.  

En el invierno, cuando ganó uno de los ejemplares de Cuentos Terapéuticos, no estaba segura cómo podría hacerse cargo de los gastos de envío.  Sin embargo, algo en su corazón latía intensamente y no podía negarse al regalo.  Si el Universo la premiaba con obsequios inesperados, había que simplemente aceptar.  

El desanimo por la falta de dinero y trabajo eran sombras que se cruzaban en los mensajes que intercambiaba con Sazul, mientras analizaban posibilidades de envío.  Cuando Sazul armó el paquete con el libro y una carta escrita desde el corazón, Carolina aún no tenía el dinero para retirarlo.  Lo envío de todos modos, porque cada vez que hacía un sorteo, encomendaba a Dios y el Universo la elección de los ganadores.  Si Dios había elegido a Carolina, Él tendría sus propios planes.

Mientras el paquete comenzaba su viaje, Carolina recibía una llamada de la Posada para cubrir un turno de reemplazo el fin de semana largo.

En menos de una semana, todo se había resuelto, Carolina tenía su libro, una temporada de trabajo y los talismanes volvían a guiñar su luz, en medio de la incertidumbre.

Cuando vio su foto con el libro publicada en Puentes Literarios, algo le llamó la atención del mapa.  La calidad de la imagen no le permitía definir que era aquello que la atraía desde el  planisferio: pequeños puntos o marcas debajo de los nombres de algunos países.  De algún modo, al pararse delante del mapa, ella misma había quedado situada sobre el Océano Atlántico, entre América y Europa.

Estuvo todo el fin de semana largo con las preguntas en su cabeza, sin poder hacer tiempo para visitar a su madre y mirar detenidamente el mapa.  Los turnos en la Posada eran intensos y además la habían llamado para cantar en un par de eventos.  Estaba agotada, pero amaba cantar; cuando lo hacía, sentía que volaba con su voz y la música le llenaba el cuerpo de colores nuevos.

Algunos días más tarde llegó a casa de su madre con la excusa de tomar unos mates; no se atrevía a mencionar lo que había sentido mientras miraba la foto, quizá era sólo una ilusión óptica o la distorsión digital de la imagen.

Las marcas estaban en diferentes países y continentes, pero eran ilegibles a simple vista.  Recordó que Mila guardaba una lupa entre sus cosas.  Buscó entre las cajas archivadas y los recuerdos de su abuela: no sólo estaba la lupa, también había una bitacora gastada con anotaciones en tinta china; la misma tinta que se había usado para el mapa.

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En la Villa de Merlo, nadie sabe muy bien qué pasó con Carolina y el mapa de la abuela Mila.  Muchos dicen que la vieron subir a un colectivo con varias mochilas, un viejo planisferio de escuela enrollado y atado con una cinta de seda y en su mano, un pasaporte  y una bitacora envejecida.

Su mamá recibe cada tanto postales de lugares fantásticos, publicaciones de presentaciones musicales en pueblos mágicos y reseñas de eventos donde Carolina deslumbra con su voz.

Sazul recibe fotos de cada lugar donde las cartas del Tarot invitan a Carolina a conocer personas fantásticas; historias de talleres donde la danza, la voz y las cartas tejen días soledados para personas dormidas y una foto por cada puente que cruza en alguna ciudad o pueblo al otro lado del mundo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos Reservados
Con el consentimiento de Carolina
y en memoria de la Abuela Mila.



Historias Prestadas
Cuentos Terapéuticos
Tomo II

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Todos los derechos reservados

Madrina de Historias Prestadas
Carolina de Rivas
Merlo, San Luis, Argentina


Si quieres sumarte a la convocatoria y participar del libro, puedes encontrar las condiciones en este enlace.

Si quieres auspiciar el nuevo libro de Cuentos Terapéuticos / Historias Prestadas, puedes hacerlo desde aquí.





domingo, 7 de julio de 2019

Convocatoria


Si quieres conocer las condiciones y características de esta convocatoria, por favor visita el siguiente Enlace de mi página web.

Gracias
Nos leemos.
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras



Cuentos Terapéuticos - Tomo I




Cuando comencé a escribir la Colección de Cuentos Terapéuticos, poco sabía del viaje que había comenzado.

Ni siquiera imaginaba que publicaría las historias. Sólo necesitaba sanar y mi musa y mi alma parecían conocer el camino.

Cuando comienzo a escribir una historia, nunca sé cómo terminará. Simplemente disfruto el viaje y me dejo fluir con la escritura. Del mismo modo, no sabía, cuando nacieron las historias allá en 2014, cuál sería la última historia. Hasta que llegó Sazul, y supe que se había cerrado un ciclo y el Tomo I estaba completo.
Lamentablemente, todavía no recupero internet en mi computadora. Se me hace difícil actualizar las secciones de la página web desde mi celular. Por eso comparto aquí la información del libro terminado.

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Para comprar Cuentos Terapéuticos: solelor@hotmail.com
Próximo viaje: Historias Prestadas
Gracias
Nos leemos
Susannah Lorenzo
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miércoles, 3 de julio de 2019

Eclipse sostenido

Desvísteme de la memoria
desándame el recuerdo,
sostenme en el vacío
dónde dejo de ser lo vivido
para renacer en la luz
de camino a tu mirada.

Puéblame el suspiro
habítame el latido,
encuéntrame en el aire
dónde mis alas se encienden
bajo el sol en desvaríos.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Derechos reservados

Desensillando el eclipse
2 de julio 2019
San Juan
Argentina