sábado, 27 de junio de 2020

Casi un olvido

Cuando las arenas del tiempo
se han escurrido por las grietas,
los relojes se han desnudado,
y la tierra labrada del huerto
ha quedado virgen y liviana
en las comarcas de nuestro corazón,
al viento soltamos los olvidos
dispuestos a escribir
historias jamás contadas.

El suelo se esmera en su lisura,
la hoja encandila en su blancura,
mas en los viajes oníricos
donde la sombra sale por las noches
a danzar sus desdenes y condenas,

basta una partícula de polvo,
una gota de tinta sin palabra,
una hebra despojada de telar; 
y desde la profundidad
de la tierra estéril,
un brote rompe impávido
la prístina perfección del olvido.

Apenas un brote
con aroma a pétalos
que alguna vez alucinaron
amores, sueños y verdades.

Cuando el carcelero duerme,
una sueña que besa
y en el beso el corazón palpita.
Al despertar,
los labios temblorosos
se encienden con el aire
de una presencia
que ignora los exilios.
Soledad Lorena©
Sábado 27 de junio


Para olvidar, hay que dejar de sentir.
Para dejar de amar, hay que secar el río
después de haber inundado los cauces
y haber conocido la inmensidad del mar.
Susannah Lorenzo©
Derechos Reservados

lunes, 27 de abril de 2020

Puente susurrado








Transitamos los pliegues
de la piel dormida
como fantasma de puntillas,
tropezamos con hilos
que bordaron un nombre
y navegamos alientos
de océanos prohibidos.

Añoramos libertades
murmuramos los silencios
y por apenas un instante,
dejamos que otros ojos
nos besen el suspiro.

🌷Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



#poema
#puentesdeamor
#soledadlorena

sábado, 11 de abril de 2020

Desde el desierto


Hay personas que son
como el Correcaminos del desierto,
atendiendo siempre asuntos urgentes,
creyendo que sus vidas
su tiempo y sus problemas
son más importantes
que los de cualquier pedestre.

Corren porque no hay paz que los colme,
huyen del silencio, los afectos y las profundidades,
escapan de los espejos, las miradas y las caricias.

Sus metas son espejismos
que devoran sus días,
su presente es el aliento contenido
de no rendirse nunca al suspiro.

Las palabras son puro ruido
los puentes son un desvío,
las emociones las distracciones
que arrebatan el sentido.

Imagino sus mentes
como un sindicato de hámsters
sin detener jamás la rueda
girando y rechinando sin parar,
para evitar a cualquier precio
que el corazón se despierte.

🌿Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Buscando ayuda en el desierto.
🌷Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
11 de abril



miércoles, 1 de abril de 2020

Ojos de niño

Allí donde hay ruinas,
un niño descubre castillos
y con los espejos rotos
construye caleidoscopios.

Prepara tus ojos
para descubrir con asombro,
nuevos cielos
para navegar tus días.

No te distraigas,
que el mundo se reinicia
mientras tu pestaña
se duerme una siesta.

Camina los templos
como niño sin credo,
deja que tus manos
jueguen con la luz,
ríe con la lluvia
baila sobre el barro,
dibuja con tu alma
los mapas del tesoro.

Allí donde la Gracia
anida con belleza,
el verbo es el camino
y la calma la proeza.

🌷Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes


lunes, 30 de marzo de 2020

Selva

En la selva de los miedos,
la humanidad se desaprende,
el salvajismo se adueña
de palabras, gestos y puños.

Unos temen a la muerte,
otros al hambre y la pobreza,
unos se mueren en vida
otros se vuelven invisibles.

Podría ser un holograma,
un espejismo o un misil,
aquí adentro las miserias
se devoran nuestras horas
infectando nuestro sueño.

Aquel que nos coloniza
se alimenta de nuestra sombra,
cuéntame del Amor
de milagros y caricias,
de la Luz que desprende
cuando piensas lo bonito.

Mírate en los ojos
del vagabundo asustado,
encontrarás la salida
para tu corazón partido.

🌷Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



sábado, 21 de marzo de 2020

Día Internacional de la Poesía

En este día quiero compartir con ustedes mi último libro de poemas: Puentes de Amor.

El enlace estará disponible solo por 24 horas.


Descarga el libro aquí.


Me encantará conocer tus comentarios y tus vivencias.

Nos leemos,

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes




jueves, 5 de marzo de 2020

Burbuja

Una burbuja es una promesa perfecta
de un mundo redondo y brillante,
donde nada te daña
donde nada te toca,
nada te conmueve
nada te ablanda
nada te amansa.

Pero una burbuja
puede vivir menos
que una mariposa,
y ni siquiera puede
elegir donde posarse.

Vos, quedate ahí
sentado en tu burbuja
esquivando los cardos
y desconociendo las flores.

Vos, que gritás a cuatro vientos
las preguntas que te turban
los miedos que te encarcelan,
vos, que cambiás el cuestionario
cuando te llueven respuestas,
vos, no llames a las puertas
de los templos sagrados,
porque para ver la luz
hay que desnudar el alma.

Y el alma,
no cabe en una burbuja.

Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Madrugada 05 de marzo
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



miércoles, 19 de febrero de 2020

Coyote

Aquel que se niega al amor
no es más que un niño lastimado
que eligió hacer de su herida
su credo, su morada
y su razón de vida.

Arrojar piedras al camino
lo distrae del viaje,
evitando aventurarse
en los meandros de su corazón.

Porque para amar es necesario
desnudar el alma,
reconocerse vulnerable
y buscar el abrazo
en los ojos piadosos
de quien no sabe odiar.

Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Derechos reservados

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes


viernes, 7 de febrero de 2020

Historias Prestadas - Cuadernos

Cuadernos

Bubu Mara

Bubu había aceptado que Candelaria estaría fuera de su vida por un buen tiempo. Al principio le causaba una tristeza que se le metía en los huesos y tejía nudos en su corazón. Luego comprendió que no debía interferir. La encomendó a la Virgen, rezó por ella y continuó viviendo como si no doliera, como si aquel lazo que las unía hubiera sido sólo un espejismo.

Sin embargo, el subconsciente nos muestra en sueños lo que nuestro corazón no sana o aquellas emociones que intentamos controlar desde nuestra mente.

Esa nieta que alguna vez le había pedido con lágrimas en los ojos que se convirtiera en su mamá, ahora estaba de rehén entre fuegos cruzados y guerras familiares que la tenían como víctima y escudo.

A veces la niña se le aparecía en sueños llorando o intentando acercarse entre regaños y prohibiciones de su madre. Entonces el despertar era amargo y los nudos en su corazón parecían tejidos con las mismas penas de Candelaria.

En otras ocasiones, soñaba que salían juntas, se la encontraba casualmente en la calle o su madre la traía de visita. Las sensaciones eran reales y el instante compartido desaparecía fugaz con el sol de la mañana.

Decidió entonces comprar un cuaderno de tapas duras y forrarlo con una tela de estampado delicado en flores color lavanda.
Comenzó a escribir en tiempo real como si cada encuentro hubiera sucedido en la dimensión visible y tangible donde nos movemos durante el día.

Miércoles 06 de febrero de 2020 
La encontré en la peatonal de camino a hacer unos trámites en el banco. Apenas me vio, sonrió con chispas en los ojos, dudó y miró hacia donde su madre estaba con sus hermanos. Le sonreí y abrí los brazos para invitarla al encuentro, entonces no pudo evitarlo y se acercó con sus mejillas rosadas por la emoción.
Antes de que nos separaran, le susurré al oído, como siempre: “No olvides que pase lo que pase, siempre te amo y siempre seré tu Bubu y tu Hada Madrina.”
Está tan alta, ha cambiado. No supo qué decir, quizá la hayan convencido de que estoy fuera de su vida porque mi corazón nada siente por ella. 
Aún puedo sentir su cabello en mis labios.
Gracias Señor



Candelaria

-- Mamá, ¿me compras un cuaderno de princesas con tapas duras? Quiero hacer dibujos y escribir canciones.

Cada vez que tenía miedo por las noches, miraba su Atrapa Sueños y le rogaba al Ángel pintado sobre la pared, que las pesadillas se fueran y que pudieran mudarse a una casa donde ella durmiera sola en una habitación con paredes rosas y perfume de flores en la cama y en el ropero.

Su primer dibujo en el cuaderno, fue justamente esa habitación que ella imaginaba y anhelaba con el corazón. Cuidó cada detalle, conservando el Atrapa Sueños sobre su cama, la manta tejida a crochet de cuando era bebé en los pies de su cama y un Ángel con alas brillantes custodiando sus sueños desde la pared.

Tenía nuevas abuelas postizas ahora y no se permitía en la casa, hablar de Bubu Mara, por muchas razones que no entendía; su mamá había dicho que era mala persona y los había abandonado porque no sentía una gota de amor.

A veces le creía, ¿por qué si Bubu la amaba como había dicho, no llamaba o simplemente aparecía golpeando la puerta? Tenían pendiente una tarde con tazas de té y charlas sin testigos. Pero eso nunca había pasado, ni siquiera cuando Bubu era bienvenida.
Otros días quería escribirle una carta, dibujarle una princesa y fabricarle un castillo donde pudieran compartir tardes de té, bailes con vestidos preciosos y aprender esas cosas que sólo enseñan las Hadas Madrinas.

Cuando su mamá le preguntó por los dibujos del cuaderno, le respondió que estaba haciendo un cuento, que primero haría todas las ilustraciones y luego comenzaría a escribir la historia. Si alguno de sus hermanos le preguntaba por sus cuentos, ella inventaba cada vez, una versión distinta. Sólo en su corazón, guardaba secretamente el nombre verdadero de cada personaje. Su
mamá estaba muy ocupada para darse cuenta y sus abuelas postizas sólo veían novelas y jamás compartían historias mágicas. Su cuaderno era un puente que sólo ella y su Bubu podrían comprender.

A medida que dibujaba, comenzó a cambiar las pesadillas por sueños de colores y en las noches, se encontraba con Bubu Mara en diferentes lugares: comían helado, tomaban el té, paseaban por la plaza o iban juntas al cine.

Sólo entonces, escribía algunas oraciones para recordar el sueño.

06 febrero
La Reina del castillo ha organizado una fiesta, las princesas preparan masitas para la hora del té y dicen que un carruaje trae una visitante misteriosa de las tierras más allá de las montañas.




Cuadernos

Cuando Candelaria cumplió 15 años, un mensajero le entregó una caja preciosa, forrada con papel de seda y coronada con un moño de color violeta. A medida que abría la caja, un aroma a flores llenaba su cuarto de paredes color rosa. Nueve cuadernos de tapas duras prolijamente forrados con tela estampada de color lavanda arrebolaban sus mejillas y le hacían cosquillas en el corazón.

Cada cuaderno estaba identificado con una carátula que indicaba el año cuando había sido escrito y tenía dibujado un mandala, que cambiaba de colores y diseño según el ciclo al que correspondía.

Al final de cada cuaderno, la última hoja tenía un mandala sin colorear.

Mientras leía las anotaciones, los recuerdos y las emociones se agolpaban en su mente como una película que no tenía ni principio ni final. Contó los cuadernos, había un cuaderno por cada año que ella y Bubu Mara habían estado distanciadas.

Parecían sueños o pequeñas historias, quizá deseos o encuentros imaginarios. Sin embargo, algunos le resultaban demasiado familiares.

Buscó en el fondo del ropero sus cuadernos de princesas envueltos en la vieja manta de crochet.

Ella no había sido tan cuidadosa en indicar el año de las anotaciones, pero conocía perfectamente el orden de los cuadernos y los pasadizos secretos en los dibujos. Nunca había cumplido su promesa de escribir la historia que explicara las ilustraciones, ella no lo necesitaba. Cuando la Reina tomaba helado en el castillo, Bubu había contado un encuentro en una heladería. Cuando la Reina esperaba una visitante misteriosa, Bubu había descripto un encuentro casual en la calle.

Candelaria podía recordar esos abrazos nocturnos, esos sueños cuando sentía un roce dulce en la mejilla o esos instantes en que el Atrapa Sueños parecía agitarse como si los ángeles bailaran.

En el fondo de la caja encontró una nota escrita a mano con una caligrafía que no podía olvidar.

Siempre te espero.
Siempre te cuido.
Siempre te rezo.
Siempre te siento.
Siempre te bendigo.
Siempre te pienso.
Siempre te sueño.
Si algún día quieres, éste es mi número de celular:
La característica es de la ciudad donde nací.
El primer número es como el primer número de tu DNI, el segundo número es el quinto número de tu documento, el tercer número es el día de tu cumpleaños, el cuartó numero es el mes de tu nacimiento, el quinto número es el cuarto y último número de tu DNI, el sexto número es como el quinto número de tu documento, y el último número de mi celular es como el tercer número de tu DNI.
Mi corazón, mi amor, mis plegarias y mis bendiciones, te han acompañado todos estos años y están volcados en este cuaderno. Tú 
eliges cómo pintar el mandala que cierra cada año sin ti.
Bubu Mara

©Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Derechos Reservados



Historias Prestadas
Cuentos Terapéuticos
Tomo II
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Todos los derechos reservados
Madrina de Historias Prestadas
Carolina de Rivas
Merlo, San Luis, Argentina




viernes, 17 de enero de 2020

Espirales

Burbujas en tu piel,
cosquillas iridiscentes
en oleadas de besos
con espiral te envuelven
desde un latido inevitable.

Calma como siempre,
en el estribo del puente
tu alma recibe el desatino,
hasta que una chispa enciende
y tu mirada bebe el zumo
de la fuente escondida.

Tu voz danza en mi oído
mientras tu contorno
desnuda los mapas
que mi corazón aprende.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes


sábado, 11 de enero de 2020

Confetti - Cuento Breve

Dicen que una lluvia de confetti de mil colores cubrió toda la ciudad y que los desamorados comenzaron a amar y los que vivían en penumbras comenzaron a respirar nuevos matices.

Dicen que su dolor era tan intenso, que su corazón había estallado porque ya no le cabía en el pecho ese amor tan callado.

Dicen que cuando él golpeó a su puerta, encontró una desconocida de trenzas blancas, que amasaba con sus lágrimas un trozo de arcilla con forma de corazón.

Soledad Lorena
© Derechos reservados
Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



viernes, 10 de enero de 2020

Cenizas en el mar

Las palabras flamean
como banderas en el mar
anunciando peligros
para bañistas valientes.

Tu alma se retrae
en marea baja
mientras tus ojos se eclipsan
con castillos de arena.

Aún en los resabios
de un puente que ya no danza,
mientras escribo el epitafio
de besos desgranados 
en la voz de tus guardianes,
tu alma juega indolente
con arcoiris en mi cielo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados

Tú me alabas el disfraz
y celebras los carnavales
para que el Alcatraz no te queme
pero perdure en tu memoria.

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes





viernes, 3 de enero de 2020

Manifiesto de Amor


Domingo 29 de diciembre de 2019



Celebro, honro, respeto y acepto mi divinidad Shakti que despierta, se arremolina, se enciende e inaugura versos nuevos en la poesía dormida de mi piel.

Me permito sentir y disfrutar cada emoción y cada sensación que nos hace bailar en esos encuentros que sólo nuestras almas conocen.

Sacudo mis miedos en el río que ha inundado mis cuadernos esta tarde y me permito desnudarme mansamente frente a tus ojos que me perturban en la distancia.

Me perdono porque nunca busqué tejer este puente que a fuerza de ternura se tendió entre nuestras almas.


Me perdono porque en cada encuentro invisible tu alma sale pronta a mi cruce y nuestros corazones se sosiegan en la magia de dimensiones donde todo es posible.

Que sólo pueda alcanzarte cuando tu alma así lo quiera.

Que pueda besarte los ojos cada vez que parpadeas sin que mi amor te perturbe o te aparte de tu sendero.

Que Dios me de la sabiduría de la palabra justa y el silencio oportuno.

Que no se aquiete mi latido ni se duerma la alegría de esperarte.  Pero, si de algún modo, mi amor sólo puede hacerte mal, que Dios te quite de mis días y mis mapas; y te lleve allí donde seas bien amado.



Te bendigo Me bendigo
Te honro         Me honro
Te celebro Me celebro
Te perdono Me perdono
Te amo         Me amo



Te perdono porque tu mente y tu corazón eligen hacerse los distraídos mientras tu alma le tiende trampas a tu subconsciente para que dibuje un camino de guijarros blancos.

Te perdono por las palabras que eliges para sumar distancias mientras tu alma escribe subtítulos irreverentes en tu mirada.

Te bendigo, porque tu bello corazón tuvo la luz suficiente para despertar el río dormido bajo glaciares de fecha incierta.

Te bendigo, porque Dios te eligió como Custodio Angelado para mantenerme a salvo cuando todo parecía perdido.

Te celebro, porque tus gestos me rozan el corazón y me devuelven la esperanza.

Quizá no seas el amor que esperaba, y sólo llegaste para anunciar que mi corazón aún puede amar.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
© Derechos Reservados


Playlist para el hombre distraído que despertó a la mujer congelada (YouTube)

lunes, 23 de diciembre de 2019

Resistencia

Resistirse a la mirada
que nos puebla el insomnio
es alimentar espejismos
de Bereberes en el desierto.

El río que despierta
bajo glaciares inertes
no puede callarse
con mandatos mundanos.

Habrá que danzar
en el mareo
de emociones encontradas,
perdonarse el desvarío
y mansamente,
acomodar el aliento
para exhalar el amor irreverente,
hasta besar los párpados dormidos
y abrazar la sombra
de quien desconoce su luz.

Soledad Lorena©
Despertando de letargos inmunes
23 diciembre, 2019


sábado, 23 de noviembre de 2019

La Posada de los Muertos

Comencé a escribir este libro en 2014, más o menos en la misma época en que comenzaron las historias de Cuentos Terapéuticos.

Al comienzo, sólo serían Apuntes sobre el Suicidio, luego, apareció La Posada y algunos de los personajes. En el camino, llegó Doña Muerte y perdí el ritmo del libro, subida a una montaña rusa de cambios en mi vida.

A veces, llegaban fragmentos desordenados y los escribía en la computadora o en mi libreta de notas. Otras veces era apenas un flash, una imagen, entonces, anotaba sólo palabras claves.

Hace varios meses que me tocaban el hombro, recordándome que debía terminarlo. Pero yo, estaba ocupada juntando piedras en el camino, resolviendo cosas urgentes. Entonces la vida y el universo se ocuparon de crear las condiciones necesarias para que yo, ordenara todos los fragmentos y retomara la escritura de este libro.

Fueron dos días intensos y difíciles. Sin embargo, la última noche, sucedieron milagros, y ese final que yo nunca encontraba, se mostró limpio y claro.

A mi me encanta este libro. Lo he leído dos veces en voz alta y siento que es mi ópera prima. Es un libro circular, que nos hace leer en espiral.
Es un libro que se queda a mitad de camino entre cuento y novela, en un estilo muy mío.

En plena madrugada, lo he subido a mi carpeta del Drive para compartir con ustedes.

Ebook para descargar.

La versión para imprimir, ya está casi lista. Falta decidir cómo serán las tapas personalizadas y revisar los últimos detalles.

Estaré esperando, de este lado del puente, sus comentarios y vivencias.

La edición artesanal como libro objeto, estará disponible para la venta, este fin de semana.
Gracias
Gracias
Gracias
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



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#laposadadelosmuertos
#tiempodesuicidas
#libroartesanal
#vamosaleer


lunes, 21 de octubre de 2019

Reescribiendo a Brunilda

"Cuando Brunilda, la más famosa de las valquirias, decidió desobedecer a su padre Odin/Wotan, para ser fiel a su intuición, el padre la condena a vivir aletargada en un círculo de fuego, en Soledad, hasta que la libere un amor puro "
Texto adaptado del original de Fabiana Daversa
Del libro Mujeres Desobedientes
Capítulo de Brunilda, la preferida del padre


Reescribiendo a Brunilda

Brunilda siente el círculo de fuego acercarse, el sopor del letargo ha devenido en insomnio; su vestido se tienta con las llamas ardientes; no cree en conjuros de caballeros que la salven y el cielo se muestra desafiante, exultante de espacio y promesas de vuelo.

Brunilda respira, compás, ritmo y cadencia; respira con la música de su Alma; respira recorriendo su cuerpo con su aliento divino; respira y los nombres se borran en remolinos de aire.

Brunilda ya no reposa, no espera, no acata, no obedece, no perece.

Brunilda se desnuda y se alza como una amazona, voluptuosa y jugosa.

Brunilda respira, cierra los ojos y despierta. Danza y respira, late y suspira, florece y medita.

Brunilda respira y se ríe. Su risa resuena en los confines y espanta los fantasmas. Su risa susurra sortilegios entre las llamas que juegan a devorarse un vestido que ya no la contiene.

Brunilda se aleja del círculo de humo, ligera y sensual, sutil y audaz. Le crecen rosas en los pechos y jazmines en la cintura; hilos de seda alargan su cabellera y besos de miel dibujan nuevos suspiros.

El mar la invita tenaz y sorprendente. Brunilda no sabe nadar aún, pero acepta el reto y se zambulle.

Brunilda respira y baila, respira y nada, y en la curva de una ola, escribe un poema para construir su primer velero.

Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Madrugada
21 de octubre 2019

Gracias a Fabiana Daversa por brindarme un espejo y ayudarme a reconocer las pruebas.
Gracias a Alicia por acompañarme en ese instante donde el fuego era más real que mis alas.


jueves, 17 de octubre de 2019

Dique

Bajo el paredón de cemento
siento palpitar el agua contenida,
los latidos marean el sentido
y apuro el paso sobre el dique,
sabiendo que algunas aguas
no conocen de cálculos
y desafían intelectos.

El agua pulsa sobre el hormigón,
instala una tortura constante
hasta que la rigidez
se quiebra, se agrieta,
estalla o se derrumba.

El dique quisiera desgranarse
de a migajas,
el agua quisiera ser
el curso manso
que no sabía de fronteras.

Soledad Lorena
© Derechos reservados
17 octubre 2019

Susannah
Descubriendo las raíces
de semanas intensas de dolor crónico.

lunes, 7 de octubre de 2019

Alhelíes en el mar

Tuve que pararme a tu lado
para descubrir distancias,
tuve que golpear tu puerta
para entender que no era bienvenida.

Fui el arco, el puente y la baya
que inevitablemente se despoja,
un espejismo de regazo
una ilusión de cunas y abrazos,
un manto doliente
de caminos desencontrados.

Con amar no alcanza,
una se deshoja en esperas
y se cansa de encender faros
en mares que nadie añora.

La mujer madre se ha ido
con una bandada de gaviotas
agitadas en el silencio
de nombres que dibujan
vidas llenas de eufemismos.

Tengo la piel tatuada
con esencias que ya no florecen,
la memoria repleta de sonrisas
qué ya nadie recuerda.

Es hora de hacer cenizas
con sueños de fechas caducas,
es tiempo de soltar amarras
en barcas que ya no navegan.

En el océano de la vida
todos los ríos olvidan su fuente,
la lluvia se confunde
entre el suspiro y la lágrima.

Entonces, cuando el viento
deposite alhelíes en la faz del mar,
los pétalos y las gotas
quizá se miren
se besen al descuido
y en regocijo dancen
sobre la paz del tiempo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados
07 de octubre de 2019
Amor de Madre



lunes, 15 de julio de 2019

Mapa


La Historia de Carolina

Mila amaba ese mapa planisferio.  Le permitía recordar los nombres de ciudades y países que alguna vez había visitado; ríos, océanos y mares también.  Imaginaba los animales y plantas que habitaban cada punto de ese mapa, los mismos seres que ella descubría en encicopledías y luego en canales de YouTube, gracias a sus nietos.

Aunque Mila, ya no está visible en este mundo, su nieta Carolina disfruta del mapa en la casa de su madre.  Por eso, cuando la autora de Cuentos Terapéuticos, le pidió una imagen con el libro que había ganado en un sorteo, Carolina decidió que el mejor sitio de la casa para una foto, era junto al planisferio de la abuela Mila.



Carolina había conocido a Sazul en una de las Posadas de Merlo, San Luis, cuando el año 2019 recién comenzaba, gracias a un reemplazo temporal por las fiestas.  Las dos habían coincidido bajo el augurio del nuevo año, el tarot, los geranios, los viajeros de paso y las despedidas.  

Ambas aceptaron ese puente inexplicable que la Posada les había tendido y decidieron mantenerlo en el tiempo y la distancia.

Las lecturas de Tarot Evolutivo y las publicaciones de Puentes Literarios, fueron la excusa perfecta para cuidar de esa semilla que el inicio de año les había regalado.

En cada sorteo que Carolina participaba, el Universo le recordaba que su camino recorría los senderos de la magia y talismanes olvidados.  

En el invierno, cuando ganó uno de los ejemplares de Cuentos Terapéuticos, no estaba segura cómo podría hacerse cargo de los gastos de envío.  Sin embargo, algo en su corazón latía intensamente y no podía negarse al regalo.  Si el Universo la premiaba con obsequios inesperados, había que simplemente aceptar.  

El desanimo por la falta de dinero y trabajo eran sombras que se cruzaban en los mensajes que intercambiaba con Sazul, mientras analizaban posibilidades de envío.  Cuando Sazul armó el paquete con el libro y una carta escrita desde el corazón, Carolina aún no tenía el dinero para retirarlo.  Lo envío de todos modos, porque cada vez que hacía un sorteo, encomendaba a Dios y el Universo la elección de los ganadores.  Si Dios había elegido a Carolina, Él tendría sus propios planes.

Mientras el paquete comenzaba su viaje, Carolina recibía una llamada de la Posada para cubrir un turno de reemplazo el fin de semana largo.

En menos de una semana, todo se había resuelto, Carolina tenía su libro, una temporada de trabajo y los talismanes volvían a guiñar su luz, en medio de la incertidumbre.

Cuando vio su foto con el libro publicada en Puentes Literarios, algo le llamó la atención del mapa.  La calidad de la imagen no le permitía definir que era aquello que la atraía desde el  planisferio: pequeños puntos o marcas debajo de los nombres de algunos países.  De algún modo, al pararse delante del mapa, ella misma había quedado situada sobre el Océano Atlántico, entre América y Europa.

Estuvo todo el fin de semana largo con las preguntas en su cabeza, sin poder hacer tiempo para visitar a su madre y mirar detenidamente el mapa.  Los turnos en la Posada eran intensos y además la habían llamado para cantar en un par de eventos.  Estaba agotada, pero amaba cantar; cuando lo hacía, sentía que volaba con su voz y la música le llenaba el cuerpo de colores nuevos.

Algunos días más tarde llegó a casa de su madre con la excusa de tomar unos mates; no se atrevía a mencionar lo que había sentido mientras miraba la foto, quizá era sólo una ilusión óptica o la distorsión digital de la imagen.

Las marcas estaban en diferentes países y continentes, pero eran ilegibles a simple vista.  Recordó que Mila guardaba una lupa entre sus cosas.  Buscó entre las cajas archivadas y los recuerdos de su abuela: no sólo estaba la lupa, también había una bitacora gastada con anotaciones en tinta china; la misma tinta que se había usado para el mapa.

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En la Villa de Merlo, nadie sabe muy bien qué pasó con Carolina y el mapa de la abuela Mila.  Muchos dicen que la vieron subir a un colectivo con varias mochilas, un viejo planisferio de escuela enrollado y atado con una cinta de seda y en su mano, un pasaporte  y una bitacora envejecida.

Su mamá recibe cada tanto postales de lugares fantásticos, publicaciones de presentaciones musicales en pueblos mágicos y reseñas de eventos donde Carolina deslumbra con su voz.

Sazul recibe fotos de cada lugar donde las cartas del Tarot invitan a Carolina a conocer personas fantásticas; historias de talleres donde la danza, la voz y las cartas tejen días soledados para personas dormidas y una foto por cada puente que cruza en alguna ciudad o pueblo al otro lado del mundo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos Reservados
Con el consentimiento de Carolina
y en memoria de la Abuela Mila.



Historias Prestadas
Cuentos Terapéuticos
Tomo II

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Todos los derechos reservados

Madrina de Historias Prestadas
Carolina de Rivas
Merlo, San Luis, Argentina


Si quieres sumarte a la convocatoria y participar del libro, puedes encontrar las condiciones en este enlace.

Si quieres auspiciar el nuevo libro de Cuentos Terapéuticos / Historias Prestadas, puedes hacerlo desde aquí.





domingo, 7 de julio de 2019

Convocatoria


Si quieres conocer las condiciones y características de esta convocatoria, por favor visita el siguiente Enlace de mi página web.

Gracias
Nos leemos.
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Soledad Lorena
Tejedora de Palabras



Cuentos Terapéuticos - Tomo I




Cuando comencé a escribir la Colección de Cuentos Terapéuticos, poco sabía del viaje que había comenzado.

Ni siquiera imaginaba que publicaría las historias. Sólo necesitaba sanar y mi musa y mi alma parecían conocer el camino.

Cuando comienzo a escribir una historia, nunca sé cómo terminará. Simplemente disfruto el viaje y me dejo fluir con la escritura. Del mismo modo, no sabía, cuando nacieron las historias allá en 2014, cuál sería la última historia. Hasta que llegó Sazul, y supe que se había cerrado un ciclo y el Tomo I estaba completo.
Lamentablemente, todavía no recupero internet en mi computadora. Se me hace difícil actualizar las secciones de la página web desde mi celular. Por eso comparto aquí la información del libro terminado.

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Para comprar Cuentos Terapéuticos: solelor@hotmail.com
Próximo viaje: Historias Prestadas
Gracias
Nos leemos
Susannah Lorenzo
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