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martes, 23 de julio de 2024

Excavaciones

 



Detrás de los muros enrarecidos

de la fortaleza de mí corazón,

cruzando el foso de las aguas dormidas,

encontré tu nombre agonizando un olvido,

tejido a base de voluntades impuestas.


Con cada excavación,

con cada limpieza profunda

del recinto más sagrado de mi Ser,

descubro siempre los restos

de un amor que se resiste a morir.


Es de villanos decidir 

quién no merece nuestro amor,

para condenarlo al silencio de latidos.


El Amor que nace desde el alma

ha de respirarse libremente,

dejando que la energía nos habite,

aprendiendo a sentir sin ilusiones,

permitiendo que el río fluya

sin encontrar jamás su cauce.


Acunar el rostro amado en la distancia,

suavizar la mirada ante los ojos de su espíritu,

endulzar el aliento al susurrar su nombre,

demoler las barricadas al sentir su presencia,

aceptar el destino que se teje en las estrellas;

esa es la libertad

que un corazón busca.


He dejado de ser y sentir

para acomodarme en la rigidez

de tus bulas y sentencias.

Ya no quiero ser mi verdugo

ni mi carcelero fiel;

ya no quiero luchar contra el océano,

ni navegar con viento en contra.


Exiliar el amor en las oscuras catacumbas

 de nuestro corazón,

duele más que no ser amada;

porque la rigidez nos quiebra y lastima, 

pero por sobre todo nos aísla 

y nos aleja de la experiencia de Amar.


Una vez más,

me sumerjo en las aguas profundas,

buscando sanar las grietas,

recuperando los tesoros de mi sensibilidad,

mientras aprendo a amarte como un holograma

 de un alma viajera que jamás hace nido.






No se puede amar plenamente viviendo en una trinchera.
No se puede respirar el amor desde la prohibición de amar a quien no sabe amarnos.
No se puede vivir en libertad sin amar a quien nuestra alma eligió amar.
No se puede recuperar la alegría desde un corazón que ama condicionado por los mandatos del ego, las memorias de dolor o  el desamor de quienes permanecen alejados de su alma.

Soledad Lorena / Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo / Tejedora de Puentes
23 de julio de 2024

Nota: Este intento de poema surgió desde una visión interna que tuve al realizar una meditación guiada para sanar y abrir mi corazón.  Cuando pedimos 'Luz' para nuestros procesos, en realidad lo que recibimos es la información y la revelación de todo aquello que nos bloquea y nos nubla la visión de nuestro Yo Superior.



Soledad Lorena es el seudónimo con el que siempre he firmado mis creaciones literarias. Aquí la Tejedora de Palabras se une con la Tejedora de Puentes para buscar caminos de sanación a través de la poesía. 

He subido el Poema a mi canal, para que puedas escucharlo. Además he incluido al final imágenes, frases y música para sumar más poesía e inspiración a este momento.





jueves, 22 de junio de 2023

Deseos inconclusos

 

A veces quisiera

rescatar la poesía

de susurrar tu nombre,

y que sonrieras

al recordar el mío.

 

A veces me gustaría

que me dieras permiso

para amarte a mi manera

y no caminar de puntillas

por tus pasadizos en ruinas.

 

A veces tengo ganas

de que me desvistas

de las culpas que sostienen

tus viejas heridas.

 

A veces quisiera

que nos diéramos libertad

para deshacer los muros,

desactivar defensas

y jubilar guardianes.

 

Bastaría con conjugar

el verbo amar

en tiempo presente;

pero quien sólo vive

con fantasmas y recuerdos,

mide el amor

con mitos del pasado.

 

Ya ves,

atardece,

llega la noche

y el amor se desvanece.

 

Soledad Lorena©

Tejedora de Palabras




sábado, 19 de febrero de 2022

Poetisa Perdida

 

Lo que alguna vez fue un corazón doliente, cautivo de desamores y abandonos, es ahora una tierra marcada por surcos trazados por la rueda gigante de la vida.  En el centro, un estanque de aguas misteriosas donde florece un loto que nunca envejece. 

Los jazmines y alelíes han migrado en bandadas de pétalos sumisos, sometidos a los vaivenes del destino.

Ya no quedan cobertizos ni graneros desbordados de semillas que sofocan ante mi necesidad de amar.






En algún punto del camino, descubrí que mi desesperada obsesión por amar ‘demasiado’ era un disfraz engañoso para encubrir una carencia insoportablemente dolorosa por ser reconocida, amada y aceptada.

Ya no anhelo que mi nombre habite un corazón desamorado, ni que pueble almohadas con susurros de canela y miel.

No soy el árbol frondoso con un tronco de curvas pronunciadas que lloraba la ausencia de quienes ya no buscaban su sombra ni su abrigo.

Tampoco soy aquella playa solitaria que perdía su mirada en la silueta de barcos que nunca llegaban o en el vuelo de gaviotas que mudaban de cielo.




Había una rara belleza en la poesía escrita con lágrimas de sal, en el trazo padeciente de amores incomprendidos, en la agonía constante de existir en el momento y lugar equivocado; en el beso sostenido y el abrazo contenido; en la piel despoblada de caricias, en la húmeda oscuridad de la profundidad del pozo, en el vértigo tentador del abismo sin nombre, en la herida sangrante como identidad y bandera.

La Mujer Madre es un faro apostado en una península sin coordenadas terrestres, una luz que gira tenue y lentamente solo para recordar las semillas del Amor que alguna vez sembró con tanto ahínco.  Ya no es puerto ni muelle; ya no es nido ni destino; es apenas una plegaria sostenida para que su nombre solo despierte sonrisas y sensaciones de abrazos sin distancia.



La Mujer Amante es una parcela de rosas en capullo; una geografía silvestre jamás colonizada, desheredada de cicatrices, rastros y huellas de nombres ahora desconocidos; es un puñado de polvo de estrellas viajando con el viento; un nombre que solo puede ser suspirado por quien honra el Templo; un beso anónimo en las noches de luna llena; una viajera que no espera barcas ni gaviotas; una peregrina que dibuja su propio camino.



La Niña Perdida ya no llora por los rincones, lamentando su suerte y llamando a los seres azules para que regresen a buscarla.  La Niña Tristeza ha encontrado en su corazón los tesoros dormidos, la Madre que todo lo sana y el talismán que descubre los pasadizos secretos.  La Niña Rechazada ya no esconde sus colores ni sus dones, ni su magia. Ya no camina por las ciudades buscando salvar corazones maltrechos, como deseo ancestral de que alguien de algún modo sanara el suyo.  La Niña Avergonzada ya no esconde su brillo, no baja la mirada, no susurra sus deseos, no maldice sus sueños, no negocia su paz y no deja que nadie mancille sus Alas.



La Mujer Luna abre su corazón a la noche estrellada y escucha los mensajes que el cielo murmura en su corazón.



La Mujer Medicina prepara una tisana con dos hojas de albahaca y unas gotas de limón; y en el cuenco de sus manos bendice las palabras que nos recuerdan sanos.

La Mujer Maga se reconoce hacedora de milagros y puede crear un espacio sagrado entre una parva de escombros y un paisaje de cemento.  Sobre los techos de chapa y los muros imperfectos, el Cielo se extiende vasto y generoso, imperturbable ante la grotesca disposición urbana que confina los cuerpos y adormece las Almas.



La Poetisa que antes escribía se ha perdido; hubo un tiempo en que extrañaba sus poemas, pero invocarla, sería invocar una Mujer lastimada y sedienta de Amor que ya no existe.  La Mujer que ahora escribe es una colección de experiencias, aprendizajes, personajes de mis cuentos y muertes en vida; pero por sobre todo es el reflejo en el espejo, de una mujer nueva, una mujer que se atreve y aprende desde la humildad de haber descubierto que el camino recién empieza.




 

Estoy de pie, desnuda mi alma y mi corazón, las cicatrices bordadas con hilos de seda dorados, rosas y blancos;  las alas en mi espalda se agitan fuertes y desafiantes a pesar de los parches y remiendos después de tantas batallas y caídas; mi pelo se ondula con el viento, con surcos plateados que brillan bajo la luna; no llevo escudos ni armaduras, tampoco una espada; llevo apenas un vestido de gasas tenue y sutil, una amapola en el centro de mi pecho y una corona de rosas en mi cabeza.  Delante de mí, camina el Arcángel Gabriel, a mi derecha el Arcángel Rafael, a mi izquierda el Arcángel Miguel y detrás de mí el Arcángel Uriel; sobre mí vuela y planea una paloma blanca rodeada de los dones del Espíritu Santo; en mis pies descalzos, las sandalias de Jesús; en mi corazón, el Amor de Dios; en mis manos el Rosario Amoroso de la Madre María; en mis ojos, lágrimas de emoción por todo lo que es y por todo lo que puede ser posible en mi vida.

Que Tu Voluntad Divina sea derramada y realizada a través de mí.

Que mis acciones sean Tu Verbo.

Que mis palabras sean Tu Sabiduría.

Que mi Amor sea Tu Amor.

Que Tu Compasión sea la nueva Poesía.

Que Tus Milagros sean las nuevas Historias a contar.

Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo© / Tejedora de Puentes

 

 


Viernes 18 de febrero de 2022

Mates en la escalera, después de una lectura de Tarot Evolutivo para mí.

Atardecer en San Luis, con mi libreta y un lápiz.

Una mariposa en tonos de naranjas ha revoloteado frente a mí; luego se ha posado en la medianera a la altura de mis ojos, se ha detenido y nos hemos mirado por un instante.  Me ha dejado un mensaje mientras yo escribía y luego ha seguido su viaje.

Debería ejercer mi oficio de escritora todos los días, es una buena idea hacerlo en la escalera, con aire fresco, bajo el cielo inmenso.  Tanto encierro me hace mal y perturba mi mente.

Debería trabajar con las cartas de Tarot cada día, transitar el camino sin expectativas y sin querer controlar el resultado con calendarios y estadísticas.

El camino de la Devoción es así: dedicar el corazón, el hábito, la mente y la intención a transitar el Sendero que Dios nos indica.  Todo lo demás llega por añadidura.

Susie / Susannah / Soledad Lorena



 

viernes, 28 de agosto de 2020

Sueños desencadenados - Poema IV

 Podría llamarte

o tal vez escribirte,

contarte que te he soñado,

mostrarte lo que tus ojos

desnudan de tu Alma.

 

Podría susurrar en tus escondites,

besar de tu corazón los rincones

que sepultas bajo tus miedos,

regalarte las luces

que perdiste en el camino.

 

Mas, me ha llevado tanto tiempo

enamorarme del espejo

y celebrar mis virtudes,

que no arriesgo mi paz

para nadar en tus tormentas.

 

Prefiero soltar mis versos al viento

y que una mañana sin prisa,

te despiertes tan amado

que ya no te sepa amargo

el sabor de la Vida.

 


Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados

 

Sueños Desencadenados - Poema III

 Basta un solo centímetro

de cicatriz que estalla

y no hay remiendo que parche

el corazón que escapa.


En ese nudo imperfecto

de pieles en desatino,

converge toda la vida

que florece en un beso,

pacifica todas las luchas

y venera las caricias

que nos rozan el Alma.


Una permite el desvarío,

un instante

un sueño

un impulso,

luego cose con versos

las celdas del pecado.


En la inquisición de tus miedos

mi amor es el hechizo

que te devuelve la vida.


Podría amarte cien años

y despertar tus colores,

pero en tus catacumbas

mis alas mueren hechas jirones.


Mientras el cielo te espante

y reniegues de mi nombre,

no habrá placer que te llene

ni mentira que te calme.



Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados


Sueños Desencadenados - Poema II

Contener el aliento

para no sentir,

dormir la piel

para no recordar,

destejer puentes

para no llegar,

guardar silencio

para no susurrar,

volverse invisible

para no provocar.


Hay amores que mutan,

son agua que empapa,

escarcha que lastima,

fuego que abrasa,

cenizas que lapidan.


No mueren por decreto,

no perecen con el tiempo,

una ejercita el olvido

esperando que un día

el cuerpo deshabitado

rescate su alma a la deriva.


Allí donde tú te estancas

huyendo del amor,

es donde el tiempo nos roba

los colores del paraíso.



Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados


Sueños desencadenados - Poema I

 Soñamos en colores

lo que la mente condena irreverente,

el latido despierta a borbotones

el suspiro se agita sin rubores,

de las tumbas del olvido

las verdades prohibidas se levantan

agitando juegos oníricos perversos.


El amor sin consuelo

nos desnuda impávidos

en confesiones sin mella,

o nos bendice eternos

en besos que lavan el alma.



Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados



Sueños desencadenados - Introducción

Una cree que finalmente es un lienzo blanco, una tabla rasa, un cuenco inmaculadamente vacío.  Una cree haber raspado la epidermis hasta borrar todo rastro, huella, eco o ruinas de aquello que a fuerza de voluntad e intención ha olvidado y superado.  Mas basta un sueño vívido y descarnado para que nuestro subconsciente nos refriegue en las narices los surcos ignorados de nuestro corazón, las cicatrices de tierra marchita que siguen floreciendo pétalos rebeldes que ignoran excusas mundanas.

Entonces, una despierta con el sueño en los labios y un puñal en el pecho llena de impotencia porque descubre que aún podría amar a quien no quiere amar ni ser amado.



sábado, 27 de junio de 2020

Casi un olvido

Cuando las arenas del tiempo
se han escurrido por las grietas,
los relojes se han desnudado,
y la tierra labrada del huerto
ha quedado virgen y liviana
en las comarcas de nuestro corazón,
al viento soltamos los olvidos
dispuestos a escribir
historias jamás contadas.

El suelo se esmera en su lisura,
la hoja encandila en su blancura,
mas en los viajes oníricos
donde la sombra sale por las noches
a danzar sus desdenes y condenas,

basta una partícula de polvo,
una gota de tinta sin palabra,
una hebra despojada de telar; 
y desde la profundidad
de la tierra estéril,
un brote rompe impávido
la prístina perfección del olvido.

Apenas un brote
con aroma a pétalos
que alguna vez alucinaron
amores, sueños y verdades.

Cuando el carcelero duerme,
una sueña que besa
y en el beso el corazón palpita.
Al despertar,
los labios temblorosos
se encienden con el aire
de una presencia
que ignora los exilios.
Soledad Lorena©
Sábado 27 de junio


Para olvidar, hay que dejar de sentir.
Para dejar de amar, hay que secar el río
después de haber inundado los cauces
y haber conocido la inmensidad del mar.
Susannah Lorenzo©
Derechos Reservados

sábado, 11 de enero de 2020

Confetti - Cuento Breve

Dicen que una lluvia de confetti de mil colores cubrió toda la ciudad y que los desamorados comenzaron a amar y los que vivían en penumbras comenzaron a respirar nuevos matices.

Dicen que su dolor era tan intenso, que su corazón había estallado porque ya no le cabía en el pecho ese amor tan callado.

Dicen que cuando él golpeó a su puerta, encontró una desconocida de trenzas blancas, que amasaba con sus lágrimas un trozo de arcilla con forma de corazón.

Soledad Lorena
© Derechos reservados
Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes



viernes, 10 de enero de 2020

Cenizas en el mar

Las palabras flamean
como banderas en el mar
anunciando peligros
para bañistas valientes.

Tu alma se retrae
en marea baja
mientras tus ojos se eclipsan
con castillos de arena.

Aún en los resabios
de un puente que ya no danza,
mientras escribo el epitafio
de besos desgranados 
en la voz de tus guardianes,
tu alma juega indolente
con arcoiris en mi cielo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados

Tú me alabas el disfraz
y celebras los carnavales
para que el Alcatraz no te queme
pero perdure en tu memoria.

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes





viernes, 3 de enero de 2020

Manifiesto de Amor


Domingo 29 de diciembre de 2019



Celebro, honro, respeto y acepto mi divinidad Shakti que despierta, se arremolina, se enciende e inaugura versos nuevos en la poesía dormida de mi piel.

Me permito sentir y disfrutar cada emoción y cada sensación que nos hace bailar en esos encuentros que sólo nuestras almas conocen.

Sacudo mis miedos en el río que ha inundado mis cuadernos esta tarde y me permito desnudarme mansamente frente a tus ojos que me perturban en la distancia.

Me perdono porque nunca busqué tejer este puente que a fuerza de ternura se tendió entre nuestras almas.


Me perdono porque en cada encuentro invisible tu alma sale pronta a mi cruce y nuestros corazones se sosiegan en la magia de dimensiones donde todo es posible.

Que sólo pueda alcanzarte cuando tu alma así lo quiera.

Que pueda besarte los ojos cada vez que parpadeas sin que mi amor te perturbe o te aparte de tu sendero.

Que Dios me de la sabiduría de la palabra justa y el silencio oportuno.

Que no se aquiete mi latido ni se duerma la alegría de esperarte.  Pero, si de algún modo, mi amor sólo puede hacerte mal, que Dios te quite de mis días y mis mapas; y te lleve allí donde seas bien amado.



Te bendigo Me bendigo
Te honro         Me honro
Te celebro Me celebro
Te perdono Me perdono
Te amo         Me amo



Te perdono porque tu mente y tu corazón eligen hacerse los distraídos mientras tu alma le tiende trampas a tu subconsciente para que dibuje un camino de guijarros blancos.

Te perdono por las palabras que eliges para sumar distancias mientras tu alma escribe subtítulos irreverentes en tu mirada.

Te bendigo, porque tu bello corazón tuvo la luz suficiente para despertar el río dormido bajo glaciares de fecha incierta.

Te bendigo, porque Dios te eligió como Custodio Angelado para mantenerme a salvo cuando todo parecía perdido.

Te celebro, porque tus gestos me rozan el corazón y me devuelven la esperanza.

Quizá no seas el amor que esperaba, y sólo llegaste para anunciar que mi corazón aún puede amar.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
© Derechos Reservados


Playlist para el hombre distraído que despertó a la mujer congelada (YouTube)

lunes, 23 de diciembre de 2019

Resistencia

Resistirse a la mirada
que nos puebla el insomnio
es alimentar espejismos
de Bereberes en el desierto.

El río que despierta
bajo glaciares inertes
no puede callarse
con mandatos mundanos.

Habrá que danzar
en el mareo
de emociones encontradas,
perdonarse el desvarío
y mansamente,
acomodar el aliento
para exhalar el amor irreverente,
hasta besar los párpados dormidos
y abrazar la sombra
de quien desconoce su luz.

Soledad Lorena©
Despertando de letargos inmunes
23 diciembre, 2019


lunes, 7 de octubre de 2019

Alhelíes en el mar

Tuve que pararme a tu lado
para descubrir distancias,
tuve que golpear tu puerta
para entender que no era bienvenida.

Fui el arco, el puente y la baya
que inevitablemente se despoja,
un espejismo de regazo
una ilusión de cunas y abrazos,
un manto doliente
de caminos desencontrados.

Con amar no alcanza,
una se deshoja en esperas
y se cansa de encender faros
en mares que nadie añora.

La mujer madre se ha ido
con una bandada de gaviotas
agitadas en el silencio
de nombres que dibujan
vidas llenas de eufemismos.

Tengo la piel tatuada
con esencias que ya no florecen,
la memoria repleta de sonrisas
qué ya nadie recuerda.

Es hora de hacer cenizas
con sueños de fechas caducas,
es tiempo de soltar amarras
en barcas que ya no navegan.

En el océano de la vida
todos los ríos olvidan su fuente,
la lluvia se confunde
entre el suspiro y la lágrima.

Entonces, cuando el viento
deposite alhelíes en la faz del mar,
los pétalos y las gotas
quizá se miren
se besen al descuido
y en regocijo dancen
sobre la paz del tiempo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados
07 de octubre de 2019
Amor de Madre



lunes, 1 de abril de 2019

Jauría

Las palabras
atacan en jauría,
cuando el niño herido
se siente amenazado,
atacan despedazando
puentes, espejos y refugios.

Atizan los miedos 
que me habitan,
destrozan los sueños
que apenas titilan.

Él se va con sus coyotes
aullando bajo su camisa
tejida con hilos de impotencia.

Yo me quedo 
agazapada en el latido,
presa en el bosque
de mi mente enlutada.

Ya no le canto canas,
ya no busca mi abrazo,
somos apenas
las esquirlas y despojos 
de nuestros niños
sin manuales ni estrategias.

Soledad Lorena
Derechos Reservados
Amor de Madre
01 de abril de 2019
Distancia


viernes, 29 de junio de 2018

Amor náufrago

Una cree que ama
infinita y poderosamente
con un amor que todo lo puede
lo alcanza y lo transforma.

Florecemos en un amor
que nos desborda
hasta que el corazón amado
nos devuelve la mirada
de un cielo sin estrellas
de un infierno de penas
y de un paisaje agreste
que no sabe de vergeles.

Allí donde nos detuvimos a amar
nada parece amado,
como si hubiésemos divagado
en laberintos de hielo
llevando soles
en un mundo distante de glaciares.

A veces el amor
no es más que un poema
naufragando en un mar de teoremas,
un verso que no puede sostenerse
entre arrecifes impíos
que descreen la belleza.

El mundo se conquista con Atilas,
la muchedumbre se duerme en la certeza
de escudos infranqueables,
de Alfonsinas que se alejan
para sangrar en el fondo del mar
los amores que nadie siente.

Soledad Lorena ©
Amor de Madre
29 junio 2018



miércoles, 13 de diciembre de 2017

Universo


Cuando una deja de girar
como  un planeta inerte
alrededor de un ego
que poco sabe del amor,
descubrimos que el universo
es mucho más extenso,
y el sol que tanto buscamos
está en nuestro corazón.

Algunas personas
son como estrellas,
luces titilantes
que nos seducen en la noche;
mas al intentar alcanzarlas,
son meros cuerpos fríos
que hace tiempo perdieron
la luz que creímos ver.

Somos lunas de plata
que olvidamos nuestra órbita
y creemos los mapas celestes
de Copérnicos que cabalgan
en asteroides muertos.

Soledad Lorena
13.12.17


“Cuando miras al cielo, estás mirando al pasado. Muchas de las estrellas que vemos en el cielo ya han muerto, como tus sueños”

Vida y muerte de las estrellas 

sábado, 2 de diciembre de 2017

Mal queridos


¿Qué será que nos atrae de esos hombres tan rotos, vacíos y mal amados?

Será que ansiamos redimirlos y mostrarles el arte del buen amor…

Será que nuestros delirios de madre salvadora sucumben ante los ojos de ese niño perdido…

Será que los llenamos con tan poco y el llenar sus huecos, alimenta nuestra esperanza de que alguien, por fin, disipe nuestro vacío.

Será que nos gusta mirarnos en su semblante deslumbrado ante nuestra chispeante magia.

La rueda ha pasado tantas veces por esta curva, que tropieza en el callo de los pasos perdidos.

Las dudas se cierran en un pestañear, las tentaciones se desvanecen con una certeza; ya no hace falta probar para saber, intentar para fracasar.

En el borde de mi falda, tu timidez te vuelve tan pequeño; tu corazón se sueña trepando hacia mis balcones y en el risco de mis labios, tu sonrisa se estrella contra mi silencio.


Soledad Lorena
La anciana ha aprendido 
a no jugar con magos escondidos.
02.12.17


jueves, 26 de enero de 2012

Realidad no literaria


 ¿Necesitás tiempo? Tenés todo lo que me queda de vida.

¿Necesitás espacio? Tenés la superficie que va desde el umbral de mi puerta hasta el otro lado del planeta.

¿Necesitás distancia? El pasaje de ida es gratis e instantáneo.

¿Estás confundido? Yo te aclaro todo en 1 minuto.

¿Estás asustado? Ayy... mi amor, no subas a las montañas rusas.

¿Sentís que estar conmigo te cambia mucho la vida? Te devuelvo tu antigua vida, a mi me aburre bastante vivir sin cambiar nada.

¿Te gusta lo bueno, bonito y barato? Aquí sólo hay rarezas, muy preciadas por cierto. Lo bueno nunca es gratis.
 

Nada de literatura, sólo realidad sin procesar, sin embargo lo comparto porque ayer lo escribí en el muro de FB y más de una mujer lo compartió.

Por cierto, no me queda tiempo ni ganas para melodramas, quimeras, agonías, hipótesis, laberintos de telarañas, ni la gama de los grises.

Susana, haciendo balances de madrugada.
Entre el 25 y 26 de Enero