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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Poema enamorado

 

Art: Holly Stapleton




Me doy permiso
para amar tu alma, 
porque ella se acerca
a pesar de tu ego.

Me permito imaginar
tus besos aleteando en mis labios,
tus manos navegando mi piel,
tus ojos seduciendo mi templo.

Abro las puertas de mi corazón
para esperarte sin prisa,
aunque en esta vida
nunca te atrevas a llegar.

Dejo que este amor fluya
en el manantial de vida
que nutre nuestros sueños
y concede bendiciones.

Juego a habitar las escenas
que tu alma propicia
y suspiro tu nombre
tatuado en mi surco de luz.

Susannah Lorenzo©
Soledad Lorena©
26 de noviembre de 2025


domingo, 2 de noviembre de 2025

Mariposas y estrellas

 



Un vacío de promesas mundanas

un silencio de certezas humanas

un abismo de formas tangibles

un desierto de ruidos banales;

sólo la promesa de un Dios que me ama

y el potencial infinito

de sus milagros por venir.


Un hueco en el tejido desprolijo

de una trama que se deshace

como hebras apolilladas

de una vida que ya no pulsa;

sólo el aliento que sostiene

el telar Divino que anuncia

diseños jamás conocidos.


Una madriguera de conejos blancos

que se multiplican como meandros

de ríos que no encuentran su cauce,

como mariposas con alas inquietas

dentro de crisálidas que jamás despiertan;

sólo el susurro que vibra en el vacío

pronunciando palabras de Gracia.


Una profundidad que parece no tener fin,

una oscuridad que se extiende

más allá de lo perceptible,

un pozo, un agujero negro,

un nodo sin tiempo ni espacio;

sólo cuando cierro los ojos

puedo ver la luz que me habita,

único candil que sobrevive la noche.


¿Cuántas mariposas nacen en un día?

¿Cuántas mariposas mueren cada noche?

¿Cuántas mañanas despertamos como oruga

para tejer nuevamente alas de colores?

¿Cuántas veces florecemos

como rosa en primavera?

¿Cuánto dura el invierno

sin pétalos ni perfumes?


Allí donde el sol parece no brillar

las capas oscuras del suelo

gestan vidas silenciosas,

albergan semillas sin nombre

y nutren raíces añejas.


Lo que parece escondido

puede alumbrar un tesoro

que en la quietud de la noche

recuerda que fui polvo de estrellas.


Soledad Lorena©

Susannah Lorenzo©

02 de noviembre de 2025


Puedes escuchar el Poema en la sección de Puentes Literarios en mi canal principal de YouTube.



jueves, 3 de julio de 2025

Pulsión poética

Cada tanto,

tu nombre surca el cielo 

como un asteroide perdido,

trayendo memorias 

de potenciales inexplorados,

susurrando letanías 

que sólo el alma conoce.


Suspendida en el espacio 

tu mirada dibuja 

constelaciones extraviadas,

mapas estelares

que alguna vez soñamos.


Las viejas profecías 

parecen susurrar ecos

que desatan ventiscas

de arenas subterráneas.


Nada es eterno y aún así,

la luz pulsante permanece

como latido sin prisa

recordando la vida misma.


Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo© / Tejedora de Puentes

 



jueves, 7 de septiembre de 2023

Amor libre

 



Hay un pequeño estanque calmo y luminoso, un recodo del océano que se acomoda en un hueco de tiempo, un manto de cielo sin nubes tormentosas, donde todo parece posible.

En ese espacio, las almas se encuentran libres de prejuicios, sanas de toda herida mundana, limpias de recuerdos obsoletos.

Basta una chispa de claridad, un suspiro de alivio, un abrazo fugaz o una sonrisa sostenida, para saber que ese momento podría multiplicarse.

Pero nos aferramos, inútilmente, a los calendarios amarillentos, a los miedos ingobernables, a las excusas enfermizas, a los fracasos que alimentamos, al resentimiento que nos paraliza.

Sólo cierra los ojos, respira profundo, pregúntale a tu corazón lo que verdaderamente siente y desde ahí, simplemente imagina habitar ese refugio de verdad pura, de quietud profunda y libertad en vuelo.

Abraza y déjate abrazar.

Ama y déjate amar.

Besa y déjate besar.

La vida es hoy.

Dios habita, allí donde el Amor es libre.

Susannah Lorenzo©

sábado, 19 de febrero de 2022

Poetisa Perdida

 

Lo que alguna vez fue un corazón doliente, cautivo de desamores y abandonos, es ahora una tierra marcada por surcos trazados por la rueda gigante de la vida.  En el centro, un estanque de aguas misteriosas donde florece un loto que nunca envejece. 

Los jazmines y alelíes han migrado en bandadas de pétalos sumisos, sometidos a los vaivenes del destino.

Ya no quedan cobertizos ni graneros desbordados de semillas que sofocan ante mi necesidad de amar.






En algún punto del camino, descubrí que mi desesperada obsesión por amar ‘demasiado’ era un disfraz engañoso para encubrir una carencia insoportablemente dolorosa por ser reconocida, amada y aceptada.

Ya no anhelo que mi nombre habite un corazón desamorado, ni que pueble almohadas con susurros de canela y miel.

No soy el árbol frondoso con un tronco de curvas pronunciadas que lloraba la ausencia de quienes ya no buscaban su sombra ni su abrigo.

Tampoco soy aquella playa solitaria que perdía su mirada en la silueta de barcos que nunca llegaban o en el vuelo de gaviotas que mudaban de cielo.




Había una rara belleza en la poesía escrita con lágrimas de sal, en el trazo padeciente de amores incomprendidos, en la agonía constante de existir en el momento y lugar equivocado; en el beso sostenido y el abrazo contenido; en la piel despoblada de caricias, en la húmeda oscuridad de la profundidad del pozo, en el vértigo tentador del abismo sin nombre, en la herida sangrante como identidad y bandera.

La Mujer Madre es un faro apostado en una península sin coordenadas terrestres, una luz que gira tenue y lentamente solo para recordar las semillas del Amor que alguna vez sembró con tanto ahínco.  Ya no es puerto ni muelle; ya no es nido ni destino; es apenas una plegaria sostenida para que su nombre solo despierte sonrisas y sensaciones de abrazos sin distancia.



La Mujer Amante es una parcela de rosas en capullo; una geografía silvestre jamás colonizada, desheredada de cicatrices, rastros y huellas de nombres ahora desconocidos; es un puñado de polvo de estrellas viajando con el viento; un nombre que solo puede ser suspirado por quien honra el Templo; un beso anónimo en las noches de luna llena; una viajera que no espera barcas ni gaviotas; una peregrina que dibuja su propio camino.



La Niña Perdida ya no llora por los rincones, lamentando su suerte y llamando a los seres azules para que regresen a buscarla.  La Niña Tristeza ha encontrado en su corazón los tesoros dormidos, la Madre que todo lo sana y el talismán que descubre los pasadizos secretos.  La Niña Rechazada ya no esconde sus colores ni sus dones, ni su magia. Ya no camina por las ciudades buscando salvar corazones maltrechos, como deseo ancestral de que alguien de algún modo sanara el suyo.  La Niña Avergonzada ya no esconde su brillo, no baja la mirada, no susurra sus deseos, no maldice sus sueños, no negocia su paz y no deja que nadie mancille sus Alas.



La Mujer Luna abre su corazón a la noche estrellada y escucha los mensajes que el cielo murmura en su corazón.



La Mujer Medicina prepara una tisana con dos hojas de albahaca y unas gotas de limón; y en el cuenco de sus manos bendice las palabras que nos recuerdan sanos.

La Mujer Maga se reconoce hacedora de milagros y puede crear un espacio sagrado entre una parva de escombros y un paisaje de cemento.  Sobre los techos de chapa y los muros imperfectos, el Cielo se extiende vasto y generoso, imperturbable ante la grotesca disposición urbana que confina los cuerpos y adormece las Almas.



La Poetisa que antes escribía se ha perdido; hubo un tiempo en que extrañaba sus poemas, pero invocarla, sería invocar una Mujer lastimada y sedienta de Amor que ya no existe.  La Mujer que ahora escribe es una colección de experiencias, aprendizajes, personajes de mis cuentos y muertes en vida; pero por sobre todo es el reflejo en el espejo, de una mujer nueva, una mujer que se atreve y aprende desde la humildad de haber descubierto que el camino recién empieza.




 

Estoy de pie, desnuda mi alma y mi corazón, las cicatrices bordadas con hilos de seda dorados, rosas y blancos;  las alas en mi espalda se agitan fuertes y desafiantes a pesar de los parches y remiendos después de tantas batallas y caídas; mi pelo se ondula con el viento, con surcos plateados que brillan bajo la luna; no llevo escudos ni armaduras, tampoco una espada; llevo apenas un vestido de gasas tenue y sutil, una amapola en el centro de mi pecho y una corona de rosas en mi cabeza.  Delante de mí, camina el Arcángel Gabriel, a mi derecha el Arcángel Rafael, a mi izquierda el Arcángel Miguel y detrás de mí el Arcángel Uriel; sobre mí vuela y planea una paloma blanca rodeada de los dones del Espíritu Santo; en mis pies descalzos, las sandalias de Jesús; en mi corazón, el Amor de Dios; en mis manos el Rosario Amoroso de la Madre María; en mis ojos, lágrimas de emoción por todo lo que es y por todo lo que puede ser posible en mi vida.

Que Tu Voluntad Divina sea derramada y realizada a través de mí.

Que mis acciones sean Tu Verbo.

Que mis palabras sean Tu Sabiduría.

Que mi Amor sea Tu Amor.

Que Tu Compasión sea la nueva Poesía.

Que Tus Milagros sean las nuevas Historias a contar.

Soledad Lorena© / Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo© / Tejedora de Puentes

 

 


Viernes 18 de febrero de 2022

Mates en la escalera, después de una lectura de Tarot Evolutivo para mí.

Atardecer en San Luis, con mi libreta y un lápiz.

Una mariposa en tonos de naranjas ha revoloteado frente a mí; luego se ha posado en la medianera a la altura de mis ojos, se ha detenido y nos hemos mirado por un instante.  Me ha dejado un mensaje mientras yo escribía y luego ha seguido su viaje.

Debería ejercer mi oficio de escritora todos los días, es una buena idea hacerlo en la escalera, con aire fresco, bajo el cielo inmenso.  Tanto encierro me hace mal y perturba mi mente.

Debería trabajar con las cartas de Tarot cada día, transitar el camino sin expectativas y sin querer controlar el resultado con calendarios y estadísticas.

El camino de la Devoción es así: dedicar el corazón, el hábito, la mente y la intención a transitar el Sendero que Dios nos indica.  Todo lo demás llega por añadidura.

Susie / Susannah / Soledad Lorena



 

viernes, 28 de agosto de 2020

Sueños desencadenados - Poema IV

 Podría llamarte

o tal vez escribirte,

contarte que te he soñado,

mostrarte lo que tus ojos

desnudan de tu Alma.

 

Podría susurrar en tus escondites,

besar de tu corazón los rincones

que sepultas bajo tus miedos,

regalarte las luces

que perdiste en el camino.

 

Mas, me ha llevado tanto tiempo

enamorarme del espejo

y celebrar mis virtudes,

que no arriesgo mi paz

para nadar en tus tormentas.

 

Prefiero soltar mis versos al viento

y que una mañana sin prisa,

te despiertes tan amado

que ya no te sepa amargo

el sabor de la Vida.

 


Soledad Lorena ©

Tejedora de Palabras

Susana Lorenzo

Derechos Reservados

 

viernes, 17 de enero de 2020

Espirales

Burbujas en tu piel,
cosquillas iridiscentes
en oleadas de besos
con espiral te envuelven
desde un latido inevitable.

Calma como siempre,
en el estribo del puente
tu alma recibe el desatino,
hasta que una chispa enciende
y tu mirada bebe el zumo
de la fuente escondida.

Tu voz danza en mi oído
mientras tu contorno
desnuda los mapas
que mi corazón aprende.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados

Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes


viernes, 3 de enero de 2020

Manifiesto de Amor


Domingo 29 de diciembre de 2019



Celebro, honro, respeto y acepto mi divinidad Shakti que despierta, se arremolina, se enciende e inaugura versos nuevos en la poesía dormida de mi piel.

Me permito sentir y disfrutar cada emoción y cada sensación que nos hace bailar en esos encuentros que sólo nuestras almas conocen.

Sacudo mis miedos en el río que ha inundado mis cuadernos esta tarde y me permito desnudarme mansamente frente a tus ojos que me perturban en la distancia.

Me perdono porque nunca busqué tejer este puente que a fuerza de ternura se tendió entre nuestras almas.


Me perdono porque en cada encuentro invisible tu alma sale pronta a mi cruce y nuestros corazones se sosiegan en la magia de dimensiones donde todo es posible.

Que sólo pueda alcanzarte cuando tu alma así lo quiera.

Que pueda besarte los ojos cada vez que parpadeas sin que mi amor te perturbe o te aparte de tu sendero.

Que Dios me de la sabiduría de la palabra justa y el silencio oportuno.

Que no se aquiete mi latido ni se duerma la alegría de esperarte.  Pero, si de algún modo, mi amor sólo puede hacerte mal, que Dios te quite de mis días y mis mapas; y te lleve allí donde seas bien amado.



Te bendigo Me bendigo
Te honro         Me honro
Te celebro Me celebro
Te perdono Me perdono
Te amo         Me amo



Te perdono porque tu mente y tu corazón eligen hacerse los distraídos mientras tu alma le tiende trampas a tu subconsciente para que dibuje un camino de guijarros blancos.

Te perdono por las palabras que eliges para sumar distancias mientras tu alma escribe subtítulos irreverentes en tu mirada.

Te bendigo, porque tu bello corazón tuvo la luz suficiente para despertar el río dormido bajo glaciares de fecha incierta.

Te bendigo, porque Dios te eligió como Custodio Angelado para mantenerme a salvo cuando todo parecía perdido.

Te celebro, porque tus gestos me rozan el corazón y me devuelven la esperanza.

Quizá no seas el amor que esperaba, y sólo llegaste para anunciar que mi corazón aún puede amar.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
© Derechos Reservados


Playlist para el hombre distraído que despertó a la mujer congelada (YouTube)

lunes, 21 de octubre de 2019

Reescribiendo a Brunilda

"Cuando Brunilda, la más famosa de las valquirias, decidió desobedecer a su padre Odin/Wotan, para ser fiel a su intuición, el padre la condena a vivir aletargada en un círculo de fuego, en Soledad, hasta que la libere un amor puro "
Texto adaptado del original de Fabiana Daversa
Del libro Mujeres Desobedientes
Capítulo de Brunilda, la preferida del padre


Reescribiendo a Brunilda

Brunilda siente el círculo de fuego acercarse, el sopor del letargo ha devenido en insomnio; su vestido se tienta con las llamas ardientes; no cree en conjuros de caballeros que la salven y el cielo se muestra desafiante, exultante de espacio y promesas de vuelo.

Brunilda respira, compás, ritmo y cadencia; respira con la música de su Alma; respira recorriendo su cuerpo con su aliento divino; respira y los nombres se borran en remolinos de aire.

Brunilda ya no reposa, no espera, no acata, no obedece, no perece.

Brunilda se desnuda y se alza como una amazona, voluptuosa y jugosa.

Brunilda respira, cierra los ojos y despierta. Danza y respira, late y suspira, florece y medita.

Brunilda respira y se ríe. Su risa resuena en los confines y espanta los fantasmas. Su risa susurra sortilegios entre las llamas que juegan a devorarse un vestido que ya no la contiene.

Brunilda se aleja del círculo de humo, ligera y sensual, sutil y audaz. Le crecen rosas en los pechos y jazmines en la cintura; hilos de seda alargan su cabellera y besos de miel dibujan nuevos suspiros.

El mar la invita tenaz y sorprendente. Brunilda no sabe nadar aún, pero acepta el reto y se zambulle.

Brunilda respira y baila, respira y nada, y en la curva de una ola, escribe un poema para construir su primer velero.

Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Madrugada
21 de octubre 2019

Gracias a Fabiana Daversa por brindarme un espejo y ayudarme a reconocer las pruebas.
Gracias a Alicia por acompañarme en ese instante donde el fuego era más real que mis alas.


lunes, 15 de agosto de 2016

Alma en sueños

El alma no sabe de formas ni legajos
sólo conoce de miradas, palabras y lotos.
¿Cómo sería el mundo si los egos y guardianes
de mentes tan cerradas no gobernaran pasos?

Basta un sueño con tu abrazo, con el roce tu mano,
para despertar el latido y dejar que el corazón
mire donde el alma se detiene a amar.

Al despertar, sólo queda el eco de un susurro
la huella de una emoción
y la tristeza absoluta 
de portar un antifaz.

Soledad Lorena ©

El alma busca en sueños,
lo que el corazón no encuentra en el lodo.
Soledad Lorena © 

14 de agosto de 2016