No se puede amar plenamente viviendo en una trinchera.
No se puede respirar el amor desde la prohibición de amar a quien no sabe amarnos.
No se puede vivir en libertad sin amar a quien nuestra alma eligió amar.
No se puede recuperar la alegría desde un corazón que ama condicionado por los mandatos del ego, las memorias de dolor o el desamor de quienes permanecen alejados de su alma.
Soledad Lorena / Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo / Tejedora de Puentes
23 de julio de 2024
Nota: Este intento de poema surgió desde una visión interna que tuve al realizar una meditación guiada para sanar y abrir mi corazón. Cuando pedimos 'Luz' para nuestros procesos, en realidad lo que recibimos es la información y la revelación de todo aquello que nos bloquea y nos nubla la visión de nuestro Yo Superior.
Soledad Lorena es el seudónimo con el que siempre he firmado mis creaciones literarias. Aquí la Tejedora de Palabras se une con la Tejedora de Puentes para buscar caminos de sanación a través de la poesía.
He subido el Poema a mi canal, para que puedas escucharlo. Además he incluido al final imágenes, frases y música para sumar más poesía e inspiración a este momento.
Hay personas que son como el Correcaminos del desierto, atendiendo siempre asuntos urgentes, creyendo que sus vidas su tiempo y sus problemas son más importantes que los de cualquier pedestre. Corren porque no hay paz que los colme, huyen del silencio, los afectos y las profundidades, escapan de los espejos, las miradas y las caricias. Sus metas son espejismos que devoran sus días, su presente es el aliento contenido de no rendirse nunca al suspiro. Las palabras son puro ruido los puentes son un desvío, las emociones las distracciones que arrebatan el sentido. Imagino sus mentes como un sindicato de hámsters sin detener jamás la rueda girando y rechinando sin parar, para evitar a cualquier precio que el corazón se despierte.
Resistirse a la mirada que nos puebla el insomnio es alimentar espejismos de Bereberes en el desierto. El río que despierta bajo glaciares inertes no puede callarse con mandatos mundanos. Habrá que danzar en el mareo de emociones encontradas, perdonarse el desvarío y mansamente, acomodar el aliento para exhalar el amor irreverente, hasta besar los párpados dormidos y abrazar la sombra de quien desconoce su luz.
Las palabras atacan en jauría, cuando el niño herido se siente amenazado, atacan despedazando puentes, espejos y refugios. Atizan los miedos que me habitan, destrozan los sueños que apenas titilan. Él se va con sus coyotes aullando bajo su camisa tejida con hilos de impotencia. Yo me quedo agazapada en el latido, presa en el bosque de mi mente enlutada. Ya no le canto canas, ya no busca mi abrazo, somos apenas las esquirlas y despojos de nuestros niños sin manuales ni estrategias.
Soledad Lorena Derechos Reservados Amor de Madre 01 de abril de 2019 Distancia