Mostrando entradas con la etiqueta aislamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aislamiento. Mostrar todas las entradas
sábado, 11 de abril de 2020
Desde el desierto
Hay personas que son
como el Correcaminos del desierto,
atendiendo siempre asuntos urgentes,
creyendo que sus vidas
su tiempo y sus problemas
son más importantes
que los de cualquier pedestre.
Corren porque no hay paz que los colme,
huyen del silencio, los afectos y las profundidades,
escapan de los espejos, las miradas y las caricias.
Sus metas son espejismos
que devoran sus días,
su presente es el aliento contenido
de no rendirse nunca al suspiro.
Las palabras son puro ruido
los puentes son un desvío,
las emociones las distracciones
que arrebatan el sentido.
Imagino sus mentes
como un sindicato de hámsters
sin detener jamás la rueda
girando y rechinando sin parar,
para evitar a cualquier precio
que el corazón se despierte.
🌿Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Buscando ayuda en el desierto.
🌷Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
11 de abril
jueves, 5 de marzo de 2020
Burbuja
Una burbuja es una promesa perfecta
de un mundo redondo y brillante,
donde nada te daña
donde nada te toca,
nada te conmueve
nada te ablanda
nada te amansa.
Pero una burbuja
puede vivir menos
que una mariposa,
y ni siquiera puede
elegir donde posarse.
Vos, quedate ahí
sentado en tu burbuja
esquivando los cardos
y desconociendo las flores.
Vos, que gritás a cuatro vientos
las preguntas que te turban
los miedos que te encarcelan,
vos, que cambiás el cuestionario
cuando te llueven respuestas,
vos, no llames a las puertas
de los templos sagrados,
porque para ver la luz
hay que desnudar el alma.
Y el alma,
no cabe en una burbuja.
Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Madrugada 05 de marzo
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
de un mundo redondo y brillante,
donde nada te daña
donde nada te toca,
nada te conmueve
nada te ablanda
nada te amansa.
Pero una burbuja
puede vivir menos
que una mariposa,
y ni siquiera puede
elegir donde posarse.
Vos, quedate ahí
sentado en tu burbuja
esquivando los cardos
y desconociendo las flores.
Vos, que gritás a cuatro vientos
las preguntas que te turban
los miedos que te encarcelan,
vos, que cambiás el cuestionario
cuando te llueven respuestas,
vos, no llames a las puertas
de los templos sagrados,
porque para ver la luz
hay que desnudar el alma.
Y el alma,
no cabe en una burbuja.
Soledad Lorena ©
Tejedora de Palabras
Madrugada 05 de marzo
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
lunes, 1 de julio de 2013
Ventanas
Si pudiera, iría por la vida como una heroína, usando la luz
como espada y el amor como fuego sagrado.
Pintaría murales de colores en los paredones grises, desintegraría la
roca en los muros tan altos, derretiría el acero en las murallas
blindadas. Pero por sobre todo, abriría
grandes boquetes para inaugurar ventanas.
Ventanas con cortinas etéreas, suaves como pétalos de
rosas. Ventanas para abrir y dejar que
el aire, entre a bocanadas. Ventanas
para mirar el mundo y distinguir el horizonte más allá de las fronteras. Ventanas para soltar las palabras y la música
como palomas al viento. Ventanas para
respirar los aromas de jardines ajenos.
Será que cuando abro mis ventanales, siento que la
muchedumbre es una gran ciudad de edificios grises, frente a mí sólo muros,
mirillas y tapiales.
Tu fortaleza puede parecer segura, libre de polvo y hojas
secas, inmune a los vientos de montaña y las lluvias de la pampa. Pero sin ventanas, sólo te llegan cuotas de
sol, migajas de cielo, cuentos de amor y memorias desterradas.
Soledad Lorena ©
01 de julio de 2013
jueves, 2 de febrero de 2012
La influencia de las redes sociales en las personas solas
Desde el síndrome de abstinencia de no tener internet en casa después de muchos años, reflexiono sobre cómo las redes inciden o afectan nuestras vidas o nuestro estado de ánimo. Hay quienes dicen que las redes sociales son sólo una vidriera para egos sedientos de reconocimiento, o un camino hacia la aislación y el individualismo. Sin embargo, eso aplicaría para quienes migran de la actividad social mundana y real a la mera interacción virtual sin empatía por quién está detrás del otro lado.
Para quienes vivimos solos, es decir, para quienes nuestro silencio es el eco que nos acompaña a menos que la música suene llenando el ambiente; para quienes el espejo o la almohada es la única respuesta que recibimos a nuestros interrogantes; para quienes añoramos alguien con quien charlar de las cosas triviales, desahogarnos de preocupaciones, compartir la alegría de los logros o simplemente disentir en la forma que valoramos una situación o un incidente; las redes sociales cumplen el rol de ese compañero inexistente.
Publicar nuestro estado de ánimo, comentar una situación o una noticia, musicalizar un momento, expresar nuestra opinión; manifestarnos a través de una historieta, una imagen o un signo; es una manera de escaparnos de la soledad y el aislamiento e integrarnos de algún modo a la comunidad que está allí afuera. Porque sabemos que alguien nos lee, alguien hace clic en “me gusta”, alguien comparte lo que le gustó de nuestro muro, alguien nos tiende una mano al saber de nuestros pesares, alguien se alegra con nosotros, alguien nos acompaña desde su computadora aunque tardemos meses en cruzarnos en la vida real; y eso nos hace sentir acompañados, un poco menos solos, un poco más integrados a ese entorno que a veces parece hostil.
Desde la timidez de quien siempre sufrió la incapacidad para relacionarse exitosamente con otras personas fuera del entorno laboral; desde la soledad que llegó hace unos años y no quiso irse más (porque aprendí que es mejor vivir sola que mal acompañada y la buena compañía aún no aparece); desde la soledad de esta noche, donde el trabajo en la computadora, el locutor de turno en la radio, y las cosas lindas que pasaron durante el día no alcanzan para llenar un vacío que no agobia pero “hace ruido”; desde esta soledad extraño la compañía de quienes llenan pequeños instantes del otro lado de la pantalla.
No poder “conectarme” a través de las palabras, usando el chat, el muro de FB, el correo, los mensajes de texto o una simple llamada; me hace sentir, repentinamente, como un náufrago en una isla de silencio, en un punto sin coordenadas perdido en el océano de la civilización.
Soledad Lorena
(Susana de recreo, mientras recupero el hábito de la traducción.)
01 de febrero de 2012
“Una palabra puede ser una ventana, una llave o tal vez una puerta. Una palabra puede cerrar o puede abrir puertas; puede levantar puentes o derrumbarlos. Una palabra puede tocar, puede alcanzar o incluso traspasar. Una palabra puede matar o dar vida. Una palabra puede sanar.”Soledad Lorena - Escritora
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




