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martes, 28 de julio de 2020

Marea Baja

El mar se adormece
sobre la línea difusa
de un horizonte
que se pierde sin soles.

No hay rumor de olas
ni vuelos de gaviotas,
apenas el recuerdo
de los pies mojados
hundiendo pasos en la arena.

La playa se viste de desierto,
como una tierra calva
donde no ondean
ni ramas ni follajes.

No importan las plegarias
ni las noches sin luna,
ni los bailes y fogatas.

Cuando el tiempo se detiene
y los cielos no dibujan
estrellas ni mapas;
hay que cuidar el aliento,
dormir a la sombra del hastío
y simplemente esperar sin prisa
a que el mar desenrolle su falda
y quiera rozar mis costas
con su espuma,
y empapar mi labios
con cielos azules.

Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
28 de julio de 2020


lunes, 7 de octubre de 2019

Alhelíes en el mar

Tuve que pararme a tu lado
para descubrir distancias,
tuve que golpear tu puerta
para entender que no era bienvenida.

Fui el arco, el puente y la baya
que inevitablemente se despoja,
un espejismo de regazo
una ilusión de cunas y abrazos,
un manto doliente
de caminos desencontrados.

Con amar no alcanza,
una se deshoja en esperas
y se cansa de encender faros
en mares que nadie añora.

La mujer madre se ha ido
con una bandada de gaviotas
agitadas en el silencio
de nombres que dibujan
vidas llenas de eufemismos.

Tengo la piel tatuada
con esencias que ya no florecen,
la memoria repleta de sonrisas
qué ya nadie recuerda.

Es hora de hacer cenizas
con sueños de fechas caducas,
es tiempo de soltar amarras
en barcas que ya no navegan.

En el océano de la vida
todos los ríos olvidan su fuente,
la lluvia se confunde
entre el suspiro y la lágrima.

Entonces, cuando el viento
deposite alhelíes en la faz del mar,
los pétalos y las gotas
quizá se miren
se besen al descuido
y en regocijo dancen
sobre la paz del tiempo.

Soledad Lorena
Tejedora de Palabras
© Derechos reservados
07 de octubre de 2019
Amor de Madre