El mar se adormece
sobre la línea difusa
de un horizonte
que se pierde sin soles.
No hay rumor de olas
ni vuelos de gaviotas,
apenas el recuerdo
de los pies mojados
hundiendo pasos en la arena.
La playa se viste de desierto,
como una tierra calva
donde no ondean
ni ramas ni follajes.
No importan las plegarias
ni las noches sin luna,
ni los bailes y fogatas.
Cuando el tiempo se detiene
y los cielos no dibujan
estrellas ni mapas;
hay que cuidar el aliento,
dormir a la sombra del hastío
y simplemente esperar sin prisa
a que el mar desenrolle su falda
y quiera rozar mis costas
con su espuma,
y empapar mi labios
con cielos azules.
Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
28 de julio de 2020
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martes, 28 de julio de 2020
miércoles, 20 de mayo de 2015
Parpadeó dos besos
Se guardó los versos
se cosió el vestido
arropó el suspiro
y parpadeó dos besos.
En una geografía
jamás colonizada,
el tedio hizo muecas
y aquel nombre olvidado
lo descubrió desnudo.
se cosió el vestido
arropó el suspiro
y parpadeó dos besos.
En una geografía
jamás colonizada,
el tedio hizo muecas
y aquel nombre olvidado
lo descubrió desnudo.
Soledad Lorena ©
Mayo 2015
Pétalos del Corazón
viernes, 20 de febrero de 2015
Sobre tu pecho
Después de tantos años
de esperarlo sin buscarlo,
supe que no era su voz
inventando un te amo,
sino el breve instante
de posar mi mano
en el centro de su pecho;
brindarle todo lo que no fui
y deshacer mi amor en su latido.
Sólo me basta con apoyar
mi mano en su corazón,
como un legado sin comprender
como un hechizo sin deshacer.
Soledad Lorena ©
Con mis versos en tu pecho
19 de febrero de 2015
de esperarlo sin buscarlo,
supe que no era su voz
inventando un te amo,
sino el breve instante
de posar mi mano
en el centro de su pecho;
brindarle todo lo que no fui
y deshacer mi amor en su latido.
Sólo me basta con apoyar
mi mano en su corazón,
como un legado sin comprender
como un hechizo sin deshacer.
Soledad Lorena ©
Con mis versos en tu pecho
19 de febrero de 2015
miércoles, 24 de abril de 2013
Lágrima
Es un punto
de lágrima sostenida
donde el
llanto no encuentra
ni cauce, ni
océano, ni mares.
Un instante
de latido contenido
donde el
corazón impávido
no ejerce la
memoria.
Un cruce de
nada y todo
de apenas
perceptibles
de excesivas
emociones.
Se parece al
segundo
antes de la
muerte,
al minuto
que predice
los
derrumbes y maremotos.
Soledad
Lorena
Acurrucada
en una lágrima
24 de abril
de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
Poema en espera
Si te anuncias,
puede que me vista de alelíes
y perfume de jazmines.
Si te tardas,
quizá me encuentres dormida,
mas bastarán tus ojos
besando mis labios
para bendecir tu llegada.
Si te confundo,
alcanza mi corazón
con tu mano
y desnuda tu alma
en mi suspiro.
Si me ves ya rendida,
murmura tu nombre
en mis heridas
y sana mis alas con tu lucha.
Si jamás llegas,
recita este poema
en mi responso,
para que la espera
no haya sido en vano.
Soledad Lorena
Media noche
28 Feb / 01Mar 2013
viernes, 30 de diciembre de 2011
Esbozo de Poema
Nunca supe tu geografía
apenas si crucé la frontera
de tus manos en mi piel,
mas si recuerdo la dimensión
entera de tu abrazo,
el manantial de tus besos
el susurro de tus labios
la caricia de tus ojos;
la visión de la luna
reclinada en tu pecho,
las cartas releídas
hasta que el lápiz
se hacía tinta en mi sangre;
bailar hasta cansarse
y saberte tan pleno
tan galante y tan audaz,
reir, disfrutar, creer,
entregarme en tus brazos
y sentirme feliz
en la diminuta burbuja
donde un lento romántico
me acurrucaba en tu pecho.
Breves, imprecisos, efímeros,
pequeños instantes
que el olvido no pudo
desterrar de mi mente.
Después, el funeral de palabras
el cortejo de sentencias
los decretos de silencio.
Nunca supe si me amabas
y sin embargo parecía
que me alcanzaba con amarte
e inmolarme en la poesía del exilio.
Cada tanto te recuerdo,
a veces te busco
como quien vuelve de la guerra
e intenta reconocer los habitantes,
pero tu nombre es ajeno
a mis hojas de ruta.
Hoy recordé la hoguera,
aquella donde arrojé tus cartas
y los más preciados recuerdos,
donde juré no nombrarte,
dónde creo haber mancillado
los pétalos que nunca robaste
los colores que nunca desnudaste,
la alegría de estar enamorada
la paz de saberme respetada
la inocencia de ignorar el mal
la fe de esperar tiempos mejores.
Nada sé de tus latidos,
apenas intuyo tu domicilio
y sin embargo
basta una esquina, un pariente
un barrio que te nombre
y mi corazón se acelera
temeroso de encontrarte,
incapaz de fingir
que con el paso del tiempo
he logrado olvidarte.
Soledad Lorena
Madrugada 03.30 am
30 de diciembre de 2011
Haciendo las paces con el pasado,
con el principio de todas las guerras
y el orígen de todas las muertes.
(Aquellos que tanto me amaban, te alejaron de mi vida, porque nunca te miraron, porque nunca me escucharon. Me dejé guiar hacia el oscuro cadalzo de la desazón y bajo los pies de un verdugo que maldecía el amor, murieron todas las flores que nunca pude entregar a tu corazón.)
Aunque termine en un hospicio, verte a los ojos antes de partir, me liberaría de todas las condenas.
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