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martes, 26 de octubre de 2021

Pasos perdidos

A veces, solo a veces
a hurtadillas y descalza
dejo que el viento me rapte
para sembrar tímidamente
anzuelos con mí nombre
en mares desconocidos,
recuerdo impertinente
de seducciones dormidas.

Soledad Lorena©
Tejedora de Palabras
Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes


domingo, 5 de enero de 2014

Mírame el silencio

Es un día para que me escuches
sin que diga una sola palabra,
para que me leas 
sin tener yo que escribir
alguno de mis versos,
para que me descubras
sin tener que dibujar un mapa,
para que me entiendas
de sólo mirarme el silencio.

Soledad Lorena ©
5 de enero de 2014


miércoles, 9 de mayo de 2012

Desertores

Desertar: abandonar el soldado sus banderas; abandonar una causa.


Desertores de la vida, el amor y la pasión, cansados de vagar entre malones, jaurías y cardones, regresan cabizbajos jugando al distraído. 

Sin embargo, el mangrullo es un fantasma de recuerdos sin nombres y el fortín apenas dibuja una ruina de muros que migraron lejos del desierto y el olvido.

Mi nombre habita en aquel planeta donde la rosa aprende de principitos y poesía, donde la magia no se condena, donde el amor exultante no espanta y la mujer salvaje desnuda sus pétalos sin miedo.

No me busques entre sepulcros, no me llames desde las sombras, no me escribas desde tu incertidumbre, no me midas desde tus cercos.

Encuéntrame en la luna que reina aún en la mañana, alcánzame en la lluvia de estrellas que ves cuando cierras los ojos, sedúceme desde tu coraje sin mella, invéntame con nuevos colores, disfrútame cuando desnudes tu corazón.


Soledad Lorena
Vigía desde el universo
9 de mayo de 2012

viernes, 30 de diciembre de 2011

Esbozo de Poema

Nunca supe tu geografía
apenas si crucé la frontera
de tus manos en mi piel,
mas si recuerdo la dimensión
entera de tu abrazo,
el manantial de tus besos
el susurro de tus labios
la caricia de tus ojos;

la visión de la luna
reclinada en tu pecho,
las cartas releídas
hasta que el lápiz
se hacía tinta en mi sangre;

bailar hasta cansarse
y saberte tan pleno
tan galante y tan audaz,
reir, disfrutar, creer,
entregarme en tus brazos
y sentirme feliz
en la diminuta burbuja
donde un lento romántico
me acurrucaba en tu pecho.


Breves, imprecisos, efímeros,
pequeños instantes
que el olvido no pudo
desterrar de mi mente.

Después, el funeral de palabras
el cortejo de sentencias
los decretos de silencio.

Nunca supe si me amabas
y sin embargo parecía
que me alcanzaba con amarte
e inmolarme en la poesía del exilio.

Cada tanto te recuerdo,
a veces te busco
como quien vuelve de la guerra
e intenta reconocer los habitantes,
pero tu nombre es ajeno
a mis hojas de ruta.

Hoy recordé la hoguera,
aquella donde arrojé tus cartas
y los más preciados recuerdos,
donde juré no nombrarte,
dónde creo haber mancillado
los pétalos que nunca robaste
los colores que nunca desnudaste,
la alegría de estar enamorada
la paz de saberme respetada
la inocencia de ignorar el mal
la fe de esperar tiempos mejores.

Nada sé de tus latidos,
apenas intuyo tu domicilio
y sin embargo
basta una esquina, un pariente
un barrio que te nombre
y mi corazón se acelera
temeroso de encontrarte,
incapaz de fingir
que con el paso del tiempo
he logrado olvidarte.

Soledad Lorena
Madrugada 03.30 am
30 de diciembre de 2011
Haciendo las paces con el pasado,
con el principio de todas las guerras
y el orígen de todas las muertes.

(Aquellos que tanto me amaban, te alejaron de mi vida, porque nunca te miraron, porque nunca me escucharon.  Me dejé guiar hacia el oscuro cadalzo de la desazón y bajo los pies de un verdugo que maldecía el amor, murieron todas las flores que nunca pude entregar a tu corazón.)