lunes, 18 de mayo de 2009

Rubor


Un fugaz instante donde una presencia se anuncia antes de su llegada. Un rubor que se enciende cuando golpea a la puerta. Un latido se agita cuando se sienta frente a mi. Las mejillas se encienden sin disimulo. Y en ese breve instante me siento viva. Sonrío cuando se ha ido por sentirme fresca y joven, aunque se que ni debo ni puedo tratar de alcanzarlo. Nuestras vidas corren a destiempo.

No puedo esbozar un poema, ni siquiera atinar unos versos. Será por miedo a darle vida a este palpitar que un sueño logró la extraña coincidencia y excusa necesaria para generar el encuentro.

No importa.

Por un instante, por un momento me he sentido terriblemente viva.

No puedo, no debo, si quiero me muero, decía algún poema escrito en tiempos de amores.

Quien sabe...

viernes, 1 de mayo de 2009

Where is love?


De repente, como un tajo en la tierra ausente de jardines, un hilillo de lágrimas abre su doloroso paso por el surco ahogado de la pena.
Y entonces uno recuerda cuánto hace que el latido no se agita por la simple emoción de descubrir un gesto que nos hace únicos y mágicos. Se pregunta, si habrá olvidado lo que hacer, es más, si en realidad hay algo que uno pueda hacer para cambiar la vida de otro y como dice la canción, “yo puedo hacer que amanezcan alelíes en tu ventana”. Es que se pierden las ganas y la desidia de la soledad va secando el aliento y dejando rastros de anestesia que el tiempo cultiva como huellas petrificadas de un tiempo que ya no existe.
¿Será que hay un tiempo para el desamor? ¿Otro para el amor intenso? ¿Otro para el mal de amores? ¿Y otro que finalmente llega como sentencia, como decreto que salda las deudas y escucha nuestro clamor de cesar las penas? ¿Será entonces que llega el tiempo de la nada, del vacío de la ausencia absoluta de amor?
Quizá, uno deja de buscar y hasta pierde la esperanza de ser encontrado. Quizá, después del exilio que decretan las huestes, después de la hoguera en la plaza de las vanidades, llega el exilio de uno mismo… Y entonces, cómo cuesta encontrar el camino de regreso...

sábado, 13 de diciembre de 2008

Deslucido

Uno se cansa, se agota, se seca,
de salir a buscar, de quedarse esperando,
de ensayar nuevos colores
o camuflarse en la indiferencia,
de callarse y guardar,
de gritar y aventurar,
de lanzar tantas botellas
a un océano muerto de soledad.
Uno deja de seducir
y olvida por completo
la sensación de ser.
Uno finalmente se anestesia
y comprende que ya nada
nos traspasa ni transporta,
uno entiende por fin
tanto zombie que deambula
sin arriesgar su destino.

Ya ves,
ni la poesía ruboriza mi aliento,
ni la pasión agita mi latido.
Es probable,
tal vez
demente y ausent
me despierte una mañana
olvidando quién fui
parecida a tanta gente.

Soledad Lorena Inerte
Noviembre 12, 2008

Sal

Un puñado de sal
en unos ojos de agua,
un ramo de lágrimas
en un ocaso sin tiempo,
una hoja que se escribe
en el silencio escondido
de un corazón adormecido.

Trepar las consonantes del discurso
buscando inaugurar una osadía,
rescatando las huellas del desierto
donde chacales gobiernan la desidia.

Noviembre 14, 2008

Because of your music

An artist
who can sing my name
with his heart,
who can touch my skin
with his voice
who can reach my soul
with his eyes.

A man
who can simply hold
my silence with his hand,
who can find my way
along his path.

Across the bridge of music
I dreamt I could dance
and wander around
the shape of your heart.

Soledad Lorena
At a concert
November 29th, 2008

viernes, 12 de diciembre de 2008

Estoy

Estoy...
si, estoy...
a mitad de camino entre la nada y el todo
navegando en el silencio de una página en blanco,
adormecido el pulso en un verso sin tinta.
Recuerdo mi nombre,
mas no el suspiro.
Recuerdo mi norte,
mas no el rumbo.

Susana despojada de todo

lunes, 6 de octubre de 2008

Silencio II

Es verdad, hay un silencio, un inmenso e interminable silencio.
Mas no es sólo mi silencio.
Hay un silencio tuyo, un silencio testigo de quien sabe que condena propia o ajena
Un silencio de quien no lee, no mira, no escucha, no habla, no llama, no grita, no alcanza.
¿Será que callas o que mi propio silencio me ha vuelto sorda?

Silencio

Hay un tiempo de hacer, de intentar, de creer, de jugarse, de apostar, de desafiar miradas y juicios.
Hay un tiempo de silencio, callada vigilia de vientos que vendrán y aún no se anuncian.
Hay un tiempo para darse tiempo y dar tiempo.
Hay un tiempo que inexorablemente nos demora, nos aquieta, nos adormece y de algún modo nos prepara.
Hay un tiempo y este, o todo o nada, como en una gran perinola de la vida.
¿Dónde estará la musa?
Quizá en alguna mirada, en un resto de suspiro o en el recuerdo de un latido.
El tiempo y la musa son, simplemente, una excusa para volver a ser.

viernes, 13 de junio de 2008

Story

Once upon a time, I saw a man who looked lonely and empty of true love. I thought he was handsome and I felt that if we met we could love each other.

It was not love at first sight, it was not a shock of energy and seduction. It was just a quiet sense of belonging, the view of his heart across his eyes.

He was not always on my mind but I would pay attention every time I heard his name. I wanted to know about him.
He would not see me, he would not realize I was around. May be, I was not beautiful enough for him, then his heart was not worth the effort.

I had the idea that if I kept thinking about him, one day, he would talk to me.

But one day, he moved to another city, very far away. It was said that he went there to meet the woman he loved. I felt sad, not only because he was going to be out of reach, but because I was sure he was not in love and he was meeting the wrong person.
How could I be so sure? How could I expect him to come back sooner or later?

He never caused me sorrow or pain, he does not right now.

But I was surprised indeed when I keept hearing about him and I was amazed by my thoughts when he was in town for a while. I felt I had to tell him, he was wasting his time, and I felt disappointed because he could not see me yet. I did not talk to him, neither looked into his eyes.

It's been a long time and now after some months, he is back again.
Work has been the perfect excuse and it has given us the chance to meet and talk.
It seems he has noticed me, he has even asked me out and he has said it would be good to talk and get to know each other better.
After we talked on the phone I smiled, I laughed. I told myself: "Hey girl, you did it", "You were right from the very beginning":

I'm not going out, I'm not talking to him face to face. I'm writing these lines, instead.
I wonder what the trick is.
At this very moment I'm being stupid and I don't trust myself.
No doubt, I'm afraid of being hurt again.

Soledad Lorena / Susana
June 12th, 2008

Duda

Hay un tiempo
en que el corazón
ya no busca.

No sabe siquiera
si aún puede palpar
otros ojos con su latido.

Ya no cierra las puertas
porque sabe que las lápidas
no atraen visitantes.

Y allí en la huella,
en el gris recuerdo
de un jardín que no está,
un forastero juega ingenuo
con el fósil de mi nombre.

¿Alcanzará con su corazón maltrecho
para regresar de la larga siesta?
¿Por qué no llegaste
cuando aún
encendía los calderos?

Quizá te mire
desde la cortina densa
del llanto contenido
y deje que tus pasos
ignoren mi camino.

Soledad Lorena
12 de Junio de 2008

Día del Escritor

Hoy es el día del Escritor.
Ya lo he olvidado, sólo me lo recordó una amiga y entonces sentí una lejana nostalgia de algo que alguna vez fui.
Cuando uno convive con gentes que son ajenas a nuestra esencia, que condenan nuestro camino; aprendemos, o nos acostumbramos a no volvar, ni siquiera en el papel.
Sumisos, ignoramos la celda pero no ensayamos escape.
Fingimos que somos buenos y aceptamos las reglas.
Evitamos los colores, el brillo y los guiños de magia; así nos aseguramos que no haya más torturas, ni conflicto, ni mazmorra.
Hasta que un día cómo hoy, nos miramos al espejo y nos desconocemos, apoyamos el lápiz en el papel y las palabras torpes no encuentran la poesía, palpamos la piel y un espeso cuero curtido por el viento nos aleja de la alquimia.

¿Han vencido acaso?
¿Habrá un nuevo camino y un nuevo destino?
¿Me dejaré morir en este letargo?

O quizá me armaré de coraje, rescataré mis musas, liberaré la machi y me vestiré de azul para que de un solo tiro fusilen mi memoria.

Soledad Lorena
13 de Junio 2008

Escritores dormidos

Hay escritores que duermen
de tanto camuflarse
entre gentes que no saben
de pasiones y emociones.

Hay musas que perecen
de tanto sofocar el llanto,
camino a descreer
que el amor llega y bendice.

En un cosmos sin dimensión
la arena y los leones
la hoguera y el cadalzo
reunen en las gradas
romanos e inquisidores.

¿Dónde está el poema?
¿Dónde la poesía
de habitar latitudes
que sólo el corazón conoce?

Las manos han perdido el trazo
mis ojos desconocen el horizonte
y la magia ha desvestido mis pasos.
Si llegas a ver mi nombre
petrificado en el viento,
recuérdale que aún queda
un cuerpo vacío de latidos.

Soledad Lorena
12/13 de junio 2008

sábado, 26 de abril de 2008

Suspenso

Minutos suspendidos,
ilusiones contenidas,
lágrimas evaporadas
en el sol a destiempo.

Una palabra vendrá
espada que atraviesa
o pócima que bendice.

De tantos muelles
y tantos andenes,
ya no se cuando vienes
y sin embargo te añoro.

18 de abril de 2008
Soledad Lorena

Rosa

Un instante
un sorbo de brisa,
un pétalo nos conmueve
una espina nos aterra,
una rosa abandonamos.

18 de abril de 2008
Soledad Lorena

viernes, 18 de abril de 2008

Ganas

Ganas de cosas lindas,
de ventanales floridos
en pleno invierno,
de regalos inesperados
de balcones y gardenias,
de milagros cotidianos,
de sueños e ilusiones,
de arcoiris en el desierto,
de perfumadas alelíes
en el patio de cemento,
de duendes y hadas madrinas,
de rescates y epopeyas,
de cartas y poemas,
de viajes y caminos,
de esperas y reencuentros,
de abrazos sin tiempo,
de tardes compartidas,
de nanas y villancicos,
de juegos y caminatas.

Ganas de piedad
compasión y misericordia,
campana de recreo
y hora de rondas.

Extraño mis alas y mi cielo,
mis vuelos y mis sueños,
mis herejías y rebeliones,
mis luchas y emociones,
las legiones de mariposas
huracanando el suspiro,
los caminos inesperados,
los viajes a otra galaxia,
mis banderas y estandartes,
mi credo y mi yo.

Soledad Lorena
Agosto 2004

Sobre mujeres y relaciones

9 de cada 10

Seguramente, le va mejor a las mujeres que no dicen toda la verdad, a las que esgrimen estrategias y analizan cada paso como felino al acecho. Las que no dicen todo lo que sienten o no sienten todo lo que dicen, pero que en definitiva negocian la entrega de su amor en cuotas para asegurar la presa de turno.

También le va mejor a las mujeres monofásicas, que sólo pueden hacer una cosa bien, digamos mejor, cumplir un solo rol. Las abnegadas, de buena imagen, maternales y que cumplen con los cánones sociales son siempre las esposas ideales (no importa si son frígidas, o tienen fantasías con un actor, o tienen una aventura con su profesor de aerobics o retoman sus estudios para tener nuevas experiencias, o les “duele la cabeza” cinco de cada siete días).

Las fogosas, apasionadas, mimosas, y capaces de hacer volar a un hombre (como dice Girondo, sólo puedo hacer el amor mas que volando), esas, son las mejores amantes, relegadas a un puesto en el banco de suplentes de por vida, quizá porque si jugaran de titular, 9 de cada 10 hombres no sobreviviría al ritmo (o su orgullo no lo aceptaría) de amanecer cada día con besos y hacer el amor más de 7 veces por semana (dije hacer el amor, no tener sexo); porque no hay nada como las siestas, los imprevistos y las mañanas, amen de la seducción de todo un día florecida en un vuelo nocturno.

Las inteligentes, prácticas, ejecutivas, capaces de tener su propia caja de herramientas, de manejar toda una empresa o negociar el mejor contrato; son las que ocupan el lugar de las profesionales, tildadas de híbridas o demasiado masculinas, ideales como co-equiper o socia de negocios (si el hombre es lo suficientemente inteligente), pero no como compañera de vida. Convengamos que 9 de cada 10 prefieren una mujer que no piense.

Están las otras, las sensibles artistas que cansadas de probar tanto hombre hueco, terminan compartiendo experiencias entre ellas. Hay otras, pero con los 3 primeros modelos se definen los grupos más comunes de mujeres y por deducción o resultado un sólo grupo de hombres (9 de cada 10) que mantiene contacto con los 3 grupos y se "abastece” de lo que le viene bien de cada una.

Ahora bien, si se cruza con una mujer multifacética, o mejor dicho que trabaje en varias fases (trifásica como mínimo), un detector lo alerta, se refugia en el más moderno bunker antiatómico y guarda la suficiente distancia para no enamorarse ni comprometerse. Porque encontrarse con alguien que cumpla todos sus sueños, cubra todas sus necesidades y hasta haga realidad sus fantasías (y mantenerla a su lado), implica: entrega, coherencia, verdad, trabajo constante consigo mismo y cuidados continuos para con la relación. Siempre digo que las relaciones afectivas, con quienquiera que sea (pareja, hijos, amigos), son como un jardín y que el acto de amar es como la Ceremonia del Té.

Demasiado trabajo (para 9 de cada 10), es mejor quejarse de lo que uno no tiene que trabajar por lo que se quiere; es mejor emparchar el ventanal con retazos de diferentes colores y texturas, que cambiar por un cristal completo que permita una visión entera y diáfana del adentro y del afuera, del otro y del yo.

Todo para justificar o hacer comprensible un pensamiento que dista del que tienen 9 de cada 10.
Soledad Lorena
Febrero 2004

Un no cuento


Se supone que cada cuento ha de comenzar con un “gancho”, una frase u oración clave que capture tu mirada y atrape tu atención, hasta vaciar tu mente de toda idea que no sea la de los habitantes de una historia espectacular o trágica, una muerte, un viaje, una seducción o un delirio.

Y yo te pregunto, ahora que has devenido en lector de mi prosa simplona, ¿seguirás con tu lectura luego de saber que éste es un no-cuento? Luego de saber que he roto con las reglas de: introducción, nudo y desenlace… Mágica fórmula que inventaron escritores para complacerse entre ellos y establecer reglas para que la literatura siguiera un orden y nadie se atreviera a patear el tablero con una formula que otros no conocieran…

¿Quién le pide cuentas al destino cuando una historia cotidiana se queda hecha un nudo de por vida?
¿En qué jurado impugnamos el voto cuando un desenlace nos precipita el escaparate sin previa introducción, ni conflicto?
¿Y qué hay de cuando despertamos personajes de un cuento que alguien más escribió y las opciones de final que el guionista ofrece, no se parecen en nada a nuestros más íntimos sueños?
¿Acaso no te has sentido tentado a escribir tu propio cuento, inventando escenarios, tiempos y personajes?

Yo ya lo hice, pero innumerables paradojas entorpecen la publicación de mis historias en tiempo real. No encuentro los personajes reales y la trama es demasiado simple para que sea comercialmente aceptable: no hay muerte, ni mentira, ni complot, ni malicia.

Hoy escribo desde mi postura póstuma, mi musa se ha dormido en la mano del escribidor de mis días y una peste de ausencias y rutinas ha corrompido cada músculo y cada hueso, mientras mi aliento y latido hibernan entre muros que devuelven sólo sombras.

Yo he golpeado todas las puertas, hice eco cada grito, envié miles de cartas, y he poblado los mares con mensajes irreverentes, he llorado todas mis lágrimas y reído todas mis risas.

Te regalo mi no-cuento para que escribas lo que no puedo, intervengas mi editorial y sacudas el universo.

Yo estoy de piquete domiciliario, no hay más globos ni mensajeros, ni mediadores ni anestesistas. Sólo infinitas copias de esta burla de cuento que ha llegado a tus manos para provocar tu escritura.

Yo sigo aquí, esperando ser el personaje de tu cuento.

Soledad Lorena
Agosto de 2004
Carta para el amor de vida
que no conozco ni recuerdo.

miércoles, 16 de abril de 2008

Tsunami

Uno se relee en las páginas de la vida, hace borradores e imprime sensaciones que parecen permanentes. Y luego, desde una visión global de la novela inacabada, uno descubre que nuestra alma hace y deshace sin darnos aviso.

Estamos tan ocupados en la finitud del instante que nos duele, que dejamos de rastrillar y buscar. Simplemente dejamos arrastrar nuestros pasos por el desierto desvastado, los ojos acostumbrados a una Siberia sin mapa, a una Payunia de sal.

Entonces, de repente, uno tropieza con texturas y colores que destacan sobre el fondo gris. Un brote, un capullo que denuncia un jardín subterráneo, sobreviviente de las cenizas y de la arena del tiempo.

Como una antigua profecía, el amor se redescubre y se reinventa, ajeno a dictaduras del tiempo y mandatos de una sociedad de zombies.

Imponente, el agua emana y fluye, derrumbando diques y muros de acero. A su paso los Simunes del desierto guardan respetuoso silencio. En sus olas y en su marea, nos desviste la vida para descubrir una desnudez que no cubren las palabras.

¿Dónde quedaron las tumbas? ¿Qué fue de las hogueras que todo destruyeron? ¿Cuándo prescribió el efecto de las letales inyecciones de olvido?

La inercia de sobrevivir un dolor tras otro, me hizo creer que mi marchito corazón ya no podía amar. No pude darme cuenta que mi corazón se empeñaba en no enamorarse porque sabía que eran inútiles las cruzadas que intentaban conquistar espejismos.

Sólo un alquimista conoce los pasadizos secretos y posee la llave que abre el gran libro de los conjuros.

Ante esa llave, unicamente rige el mandato de la historia personal que nuestra alma debe transitar.

La mujer salvaje, la maga que todo lo puede, la machi que cura y redime, la esencia de mi nombre sin tiempo, te reconocen a través de los disfraces.

Basta una palabra, un susurro, la cadencia de tu voz y tu mano alcanzándome en la distancia, para saberme viva y plena de coraje.

Basta asombrarse con una carta que encontró su retorno para aceptar y recordar una y otra vez que no se extingue el amor a fuerza de vergonzosas represiones, dignas de dictadores esclavos del miedo y la ignorancia.

Nada sabemos del amor.
No debo entonces comprender este momento.
Me abandono a la tempestad de la verdad que arrasa.
No te espero, porque se que bastará un puente para dormir en tus brazos.
No extraño lo que fuimos, extraño lo que aún no somos.

Finalmente, es cierto. La palabra viaja y alcanza, hace eco en el alma antes que roce nuestro silencio.

Soledad Lorena
Susana / Amante Amada

viernes, 28 de marzo de 2008

Personaje


De algún modo, cada poema o cada historia es como una pócima secreta que pretende rescatarnos de oscuras tormentas o de ignotos escondrijos.
Creemos que finalmente, un día, la persona indicada leerá nuestros versos, interpretará nuestras palabras y vendrá para salvarnos, para escucharnos y comprendernos. Aunque, generalmente, la persona equivocada mal entiende nuestras invocaciones y nos supone delirantes, insanos o dignos de compasión. A veces, incluso, la creación se parece tanto a una obra de arte, que nuestros lectores pueden elogiar nuestra capacidad para plasmar emociones ajenas, para inventar metáforas que nunca existieron.
Cómo un mensaje en una botella lanzada al océano del tiempo, buscamos y escudriñamos el universo todo, para que el amado se sepa amado, para que los Atilas sepan sobre el dolor ajeno, para que los ignorantes conozcan la verdad.

Creemos, o en verdad, creo que la palabra tiene vida propia, una energía en sí misma que la hace invencible y eterna. Entonces, aunque viaje y viaje y dé tantas vueltas alrededor del mundo, atravesando ondas sonoras, campos magnéticos y agujeros negros, finalmente, encontrará un cuenco, un eco, una voz donde expresarse y retornar a su origen.

Un personaje, tal vez, sería lo adecuado, una novela que copie las partes de la vida donde nos encontramos en un callejón sin salida; en una arena de leones rodeados por romanos que aún no comprenden el sentido de la vida; en un punto muerto sin pasaje ni destino. Un punto de inflexión, desde donde ese personaje nos beba y nos aprenda, se vista con nuestros colores y revele nuestros secretos para rebelarse en capítulos donde finalmente, el escritor se desangre en tinta sobre las hojas de la vida.

Sobre el escritorio, un par de borradores, un personaje que aguarda ser leído para cobrar vida y volverse eterno e invencible.

Sobre la silla, una ruana gastada, un vestido vacío y unas flores marchitas.

Desde la ventana, un Dios que escribe y desescribe, que borra y garabatea, que dibuja e inventa, que prueba los límites, que mueve las cruces como ajedrez de pasiones.

En los titulares y en los chismes, una injuria, un desatino, fabulaciones y condenas.

La Paz no estará en mi Nombre, sino en mi Verdad.




Soledad Lorena
De Rebeliones Secretas
Jueves 27 de marzo de 2008

Prisionera



¿Qué más queda?

En derredor, un desierto
árido y agreste, poblado
de vientos y canto rodado.

En el horizonte,
una línea difusa
que no lleva a ninguna parte.

En la valija,
un par de recuerdos,
algún sueño roto.

En la mochila,
la cruz y el destiempo
el dolor y el cansancio.

En la piel,
la marca tatuada
de pactos ancestrales
de sociedades que no entiendo.

¿Cuál es el precio?
De un plato de comida
un día sin poesía
y un techo que cobija…

Agradece y calla,
no reproches, no digas,
no sientas, no pienses,
no te atrevas siquiera
a mostrar tus colores.

Pero ay, no!
tampoco convoques
la muerte que libera,
rebelión de espíritus
que no acatan decretos.

Si mi muerte lastima
y mis alas perturban,
que estos versos sin ritmo
me rapten en una palabra
y santifiquen mi nombre.

Soledad Lorena
de Rebeliones Secretas
Jueves 27 de marzo de 2008
"Father forgive them, for they do not know what they do."
Jesus on the cross

Siberia


Supo que detrás de esos anuncios de neón, el nuevo destino no era más que un espejismo, en una Siberia atemporal y cruelmente ignorada en todos los mapas.

Aún así creyó, que un mágico secreto podía guardar aquella tierra que distaba de ser la prometida.

Desconfió de embajadores que vendían espejitos, en tiempos donde sólo se colonizan las ideas. Supo que tarde o temprano podían convertirse en guardia-cárceles sin armas ni ballestas.

Aún así esperó, que la misericordia divina convirtiera ese viaje en talismán del sendero.

Dicen que el viento ha secado toda lágrima y sin embargo, un llanto subterráneo y silencioso corroe la epidermis del alma.
Dicen que cada latido es un grano de arena en un reloj que ya no cuenta las horas.
Dicen que una machi agoniza sin pócima para sí misma y que su nombre rueda en una arena donde aún los romanos desvastan ángeles y celebran hogueras para quemar verdades.
Dicen que ha pedido el indulto, un pasaporte a los cielos que no se ven, una inyección letal de olvido o un descabellado rescate de guerreros.

Pero nada sucede, más que el viento y la arena, la vastedad de una geografía que no lleva a ningún lado, la ausencia de montañas que ya no presagia sueños, los recorridos en círculo, los pronósticos de caminatas que destruyen cada paso.

Sucede, o no, la palabra y el silencio que encierran y condenan, coartan y no perdonan.

Jueves 27 de marzo de 2008
Soledad Lorena
Prisionera

miércoles, 27 de febrero de 2008

Crónica

Ayer un vecino ha llamado a la radio para exponer su queja sobre la supuesta invasión de trabajadores peruanos y bolivianos, en obras viales que se realizan en la ciudad.

Recorriendo el barrio donde se concentra la mayor cantidad de trabajos de pavimentación, no es difícil encontrarlos. A media mañana los reúne un improvisado desayuno, algunas galletas baratas o un par de raspaditas que comen con recelo, y algunos, con suerte, un litro de leche compartido en fondos de envases plásticos que ofician de tazas. Tratan de buscar algún sitio seco que los resguarde de la helada que comienza a levantarse.

Mano de obra barata, que le dicen, trabajadores golondrinas que cruzan la frontera para trabajar sin reglas ni beneficios, a cambio de un salario que no consiguen en su país.

A la hora de la siesta, tapizan la plaza del barrio, que se ha vuelto un patio soleado en el marco de las montañas nevadas. Tendidos boca arriba, la cara tapada con una gorra y el cielo como cobija, toman su siesta, como si durmieran en la cama más mullida.

Las jornadas laborales son extensas y no perdonan los vientos intensos o las temperaturas bajo cero. Tampoco saben de feriados, ni domingos. Muchos caminan encorvados y cansados, no aprobarían un examen psicofísico de ingreso laboral. Pero las reglas se pasan por alto cuando el municipio licita y los costos del contratista son los más bajos.

Al caer la noche, los tan mal mirados “bolitas” desaparecen en algún trailer viejo, en la cabina de una máquina o en alguna pensión compartida, con más inquilinos que comodidades.

Mientras tanto, el vecino disconforme matea con su mujer, que acaba de llegar de una maratón de lavado y planchado, en tres casas del pueblo. Ella prepara unas tortas fritas para calmar el hambre de los chicos. El saca cuentas de cuántos cartones de vino y cuantos paquetes de puchos puede comprar con el plan trabajar que mañana le toca cobrar. Ella ni siquiera sabe que un puñado de extranjeros le “roba” el trabajo a los clientes fijos del asistencialismo.

Bº Malvinas, Malargüe

Mendoza, Argentina

La aventura de Amar

La Aventura de Sentir

Aquellos que disfrutan de las actividades al aire libre enmarcadas en la majestuosidad de la montañas, sabrán de qué estoy hablando. Estar de pie, en algún sendero de frente a una montaña imponente o a un cerro que nos seduce con sus formas y su desafío. Sentimos la necesidad de escalarlo, de recorrer sus laderas y llegar a la cima, porque sabemos, que desde allí la visión es distinta, sabemos que en la cima de las montañas la vida es vida y la energía fluye libremente sin contaminación de pensamientos, egoísmos o ruidos mundanos. Sentarnos sobre una roca, allí donde el silencio es una voz profunda del universo, nos permite comprender nuestra verdadera dimensión, nuestra relación con el cosmos, y nos obliga a enfrentarnos con nosotros mismos sin caretas ni corazas.

Para otros puede ser la aventura de bucear lo profundo del océano, o hacer rafting por un río caudaloso e indomable; algunos no pueden resistir la tentación de lanzarse en paracaídas, y así un sin fin de actividades relacionadas todas ellas con el desafío a la naturaleza, con el desafío a nuestras capacidades, con la necesidad de demostrar que somos capaces… O quizá por la necesidad de que la adrenalina que esas situaciones extremas nos causan, nos haga sentir plenamente vivos.

Sin embargo, cuando de relaciones humanas se trata, pretendemos que el curso de esas relaciones sea un paseo tranquilo y sereno por colinas apenas redondeadas, por mesetas interminables que no nos ofrezcan precipicios ni acantilados, por caminos señalizados y perfectamente ordenados en un mapa de rutas que no nos sorprenda. Curiosamente, nos asustan las relaciones que nos desafían, que implican un arduo trabajo, constancia, entrenamiento, aprendizaje, esfuerzo, decepciones, contratiempos y tormentas que en mucho se parecen a las avalanchas de una montaña nevada.

Suponemos entonces que una relación que sufre altibajos y crisis, una relación que demanda siempre un paso esforzado cuesta arriba, una relación que requiere más empeño que satisfacción al corto plazo; suponemos que esa relación es nociva y altera nuestro más preciado equilibrio. Entonces me pregunto, ¿dónde quedó la sed de aventura? ¿la necesidad de sentir altos niveles de adrenalina que nos recuerden estar vivos? ¿donde quedó el deseo de superarnos y demostrar que somos capaces de vencernos y vencer los escollos en nuestro camino?

En verdad, podría compararse una relación afectiva profunda y consciente, con un deporte extremo. Quien practica un deporte extremo, disfruta sorteando las dificultades, se siente satisfecho con ser capaz de superar la crisis que se le presenta y sólo descansa, como un buen guerrero, cuando ha logrado llegar a la cima. Mas, sabe que una vez que llegue a la cima y deje su estandarte como símbolo de su hazaña, deberá volver a bajar por la ladera, para buscar otro sendero, otro monte que escalar, otra cima donde sentarse a contemplar su paisaje interior, otra cima, otra escalada que le permite un nuevo aprendizaje.

Cuando ya nada tengas que aprender, cuando no tengas escollos que sortear, cuando la aventura de vivir no demande tu esfuerzo y tu empeño, tu sacrificio, tu entrega y tu servicio; será porque cada partícula en ti, cada cuerpo, cada centro, es tan sutil y tu alma ha logrado desenvolverse a través del aprendizaje profundo de tu persona, de tu vehículo; que no volverás a expresar tu esencia a través de la formas. Serás una luz en la luz, un suspiro en el aliento divino, una gota de rocío, una penacho de nube, un aletear de alas, una conciencia superior guiando a los caminantes y guerreros que aún batallan con su personalidad.

Ser un buen alpinista, ser paracaidista o buzo o recorrer el mundo en bicicleta, es algo fácil, aunque no parezca. Una buena dosis de coraje, de esfuerzo, de fe, de entrenamiento, de confianza, de aprendizaje, de audacia, de aceptación y adaptabilidad a todas las variables que la naturaleza puede ofrecer a lo largo del camino.

Relacionarse bien con el otro, es más que ser un alpinista, porque significa un conocimiento profundo de nosotros mismos, de nuestras debilidades y fortalezas, de nuestras oscuridades y luminosidades; un compromiso con el aprendizaje constante, una aceptación de que la verdadera calma nunca llega fuera de nosotros. La verdadera calma llega cuando aprendemos a mantenernos equilibrados y centrados en nuestra luz, a pesar de lo escarpado del camino, a pesar de rodar una y otra vez cuesta abajo demorando nuestro ascenso. Respiramos profundo cuando llegamos a la cima y comprendemos que hemos alcanzado el inicio de un nuevo camino.

Identificarse con la crisis, permanecer en ella, acobardarnos ante cada escollo es una muestra de nuestra incapacidad para aceptar que estamos en un camino de crecimiento espiritual. Un camino que cada uno de nosotros eligió y que significa responsabilidad y conciencia respecto al camino.

Bienaventurados aquellos alpinistas de la vida que escalan montañas imponentes de la mano de sus seres amados, bienaventurados quienes vuelven a levantarse después de cada caída y no toman el camino cuesta abajo, bienaventurados los que saben que el valor de cada estrella se mide con la distancia que debemos recorrer para alcanzarla.

Soledad Lorena

Octubre 2002

viernes, 22 de febrero de 2008

Ajenos


¿Alguna vez te has sentido ajena/o? Como si hubieras nacido en el lugar o el tiempo equivocado....
En estos tiempos son comunes las historias de nietos o hijos recuperados de los desaparecidos durante la dictadura, historias de apropiadores, de adopciones encubiertas. Incluso una hija de desaparecidos ha presentado una querella contra sus padres adoptivos por la tortuosa relación con ellos y las mentiras sobre su identidad.
Es conocido que en estos casos tarde o temprano la memoria del niño, ya sea subconsciente, emocional o genética, lo hace sentir diferente de algún modo a su entorno.
Entonces llega el final donde a pesar del dolor, cada uno encuentra su origen y entiende sus conflictos y reconoce su identidad.
¿Pero qué sucede, cuando en realidad, no hay adopción ni apropiación?
Hay veces en que por designio de Dios, o del Universo o de quién sabe qué plan, "nacemos" en una existencia, en una de nuestras tantas vidas, rodeados de seres extraños, no por su apariencia física o su mapa genético, sino por sus coordenadas interiores.
De niña, creía que tarde o temprano un plato volador volvería a rescatarme, porque suponía que me habían dejado olvidada. Jugaba con la idea de descubrir algún día la documentación que diera cuenta de mi adopción. Sin embargo el paso de los años y la apariencia física no dejaron duda de la filiación, al menos sanguínea y genética.
¿Pero, qué se hace? Cuando uno nace en una familia que maneja códigos diferentes, que habla otro idioma... En realidad, es uno, el alienígena que habla un idioma desconocido, que percibe la realidad de una manera diferente y es sometido a toda clase de presiones y condicionamientos para volverse normal, para ser uno más del grupo al que pertenece.
No se si produciría menos dolor saberse abandonado o apropiado. A veces, resulta totalmente intolerable el dolor que causa, saberse no aceptado, respetado o comprendido.
Después de tanto negociar, después de tanto intento por aceptar lo que no se puede cambiar, después de vivir bajo la presión de tanto zombie queriendo dormirnos, uno se pregunta si el exilio no es acaso la mejor salida.
Algún miembro normal de esta familia, dijo que inteligencia era la facilidad de adaptarse a situaciones nuevas o diferentes. Es cierto, adaptarse a entornos diferentes, a cambios. Sin embargo, no creo que adaptarse signifique dejar de ser uno mismo, sacrificar los propios valores para ser y hacer lo que los demás esperan de uno.
Sensibilidad, talento, imaginación, percepción, intuición, creatividad, inteligencia emocional, valoración de la palabra, respecto, pasión, valentía, unicidad, verdad, hidalgía; parecen ser palabras desconocidas en este mundo donde sólo cuenta lo externo y lo interno y espiritual es digno de la quema de brujas.
Que me queme la vida en el fuego sagrado.
Que mis alas rotas encuentren el vuelo hacia los cielos libres.

jueves, 14 de febrero de 2008

Soledad



Es un raro día de San Valentín.

Sin saber donde ir, o quizá deseando evadir el callejón sin salida, pero como dice el gato a Alicia, en el país de las maravillas, si no sabés dónde vas, cualquier camino da igual.

Sin amar ni ser amada, sin esperar ni ser esperada.

En este exilio en las tierras de Siberia, la anestesia parece haber diezmado todo jardín. Ya no hay graneros que desborden semillas, ni fuente que desborde agua sin caminante que la beba, tampoco hay flores que inunden la vera del camino.

¿En qué punto de mi historia, desvestí mis colores para pintar las alas del ser amado y me quedé sin colores?

¿En qué momento de mi historia, quise despertar corazones dormidos y la impotencia de tratar con gentes que no saben ni quieren amar, me sumió en un letargo del que no puedo salir?

Si estás ahi, quizá no sepa quien eres, pero a lo mejor, alguna vieja carta, alguna palabra que viene desde el alma, te ayude a encontrarme y así yo también finalmente me encuentre.

Soledad Lorena / extrañándome

14 de febrero

Pétalos sin amor


De repente, después de tanto sufrir por amor, después desear que el dolor desvanezca junto con nosotros en una inyección letal de olvido, nos encontramos en un desierto de emociones, donde el amor parece haber olvidado nuestro rumbo.
De tanto buscar una pócima que borre nombres y heridas, de tanto anestesiar el látido y desangrar las lágrimas en un reloj de arena, finalmente nos sorprende una rara sensación de vacío.
Sin amor, sentimos que la vida nos abandona, o quizá nos damos cuenta que en algún punto del sufrimiento abandonamos la vida y así, karma va, karma viene, nos dejamos llevar por el temor al dolor.
Nada punza, nada ata, nada rompe el corazón en pedazos, nada nos conmueve, nada nos llena de cosquillas o mariposas, nada ni nadie nos aturde y nos confunde.
De repente, parece, somos seres normales, haciendo cosas normales.
Quizá de algún modo, este vacío duele más que el desamor. Quizá tanta cobardía ajena nos invito a crear nuestra propia cobardía.
No deberíamos renegar del amor, no deberíamos escapar, porque al hacerlo, huimos de nosotros mismos y nos perdemos en un desierto donde no florece el amor, donde los pétalos del alma se deshidratan en un mar muerto sin lágrimas.
Es realmente extraño, vivir sin estar enamorado.
Soledad Lorena
14 de febrero

martes, 5 de febrero de 2008

Yet

There is yet so much to do
There is yet so much to reach
But I do know now
They will not come for me.

There is no longing, no waiting,
Just being for the sake of being,
No true living
No daring steps.

It's not the death in the grave
But the one of those
Who are not allowed to be.

February 2nd, 2008
Soledad Lorena

Bandera al viento

Ondear como bandera pirata,
sacudir cada partícula
de condena insolente,
ser llama y ser ceniza,
planear sobre mi misma
hasta desconocer el borde
que limita mi vuelo.

2 de febrero, 2008
Soledad Lorena

jueves, 31 de enero de 2008

Iddle Point / Punto Muerto

Hay un tiempo
en que cesan los gritos,
en que ya no hacemos preguntas
porque sabemos que no llegarán respuestas.
Hay un tiempo
en que ya no contamos los días
y simplemente aguardamos
el devenir de los tiempos,
el milagro que ya no se anuncia.
Sólo el viento que azota los cuartos vacíos,
sólo la arena que desgasta la piel ya marchita,
sólo el exilio implacable que no perdona memoria
y somete la emoción en una tumba sin cruz.

Soledad Lorena / Susana
Extrañándome
Desconociéndome
31 de enero de 2008

Tinta

Camino al cyber, pensaba en el blog, escribía en mi mente lo que pensaba incluir, pero sentía de algún modo, que eran mensajes perdidos en un gran océano de arena.
Gracias Tinta por tu comentario, es verdad, la cita de los puentes es de Elsa Bornneman, que me encanta en todas sus versiones y la conocí gracias a mis hijos.
Es bueno, encontrar otros náufragos aquí en Siberia

sábado, 5 de enero de 2008

Thoughts

It looks like if you grow too much,
if you think too much,
an army of ghosty bodies will try to empty your heart and mind until no traces are left of the original soul, which lives beyond your shadows.

April 22nd, 2007

What if?

Without yet opening the door
without even telling you my names,
not even after my lips touching your heart,
there is a farewell building
endeless walls of unknown heights.

How can something be over
without yet starting?

How can it hurt so bad
what it hasn't be lived?

faked mirrors,
mirages to be discovered
truth not to be said,
eyes not to be opened,
unveiled masks
destroyed disguises

What it takes to make a miracle
makes it easier to double the bet
and bury the heart
under hidden thoughts
deeper where the skin
does not reach any emotion

Soledad Lorena
Derechos Reservados
June 24th, 2007

Nada queda

Ya no queda
ni el jazmin, ni la pluma
ni la osadía y la proeza
ni el detalle y la poesía.

Ya no vuelan las palomas
que recorren las distancias,
ni se inventa una excusa
para inaugurar momentos.

Ya no transito tu vera
ni te espero en mis balcones,
y sin embargo aún,
un dejo de añoranza
una pizca de delirio,
despiertan los arcones
donde duerme tu nombre.

Soledad Lorena
Derechos Reservados
De Madrugada
05 de Julio de 2007

Carta sin retorno

Diciembre 24, 2007

Carta a un amado desaparecido en la selva de cristales y cemento

¿Qué derecho tendría a perturbar tu calma?
Si yo se que has negociado con la rutina y no puedo verte ni amante caballero, ni compañero en el sendero, si hasta tu antorcha de guerrero ha quedado sepultada en el buen nombre de los feudos que compran amores de sociedad.
¿Qué derecho tendría amado mio?
Ahora que la musa se ha dormido y hace siestas eternas junto a la piel que ya no se enciende ni en el recuerdo, ahora que el corazón se ha ido deshojando de colores marchitos, ahora descubro que aún quedan pétalos tatuados con tu nombre.
Y de repente, sin permiso alguno, un gran proyector apabulla de imágenes la memoria proscripta y uno siente que el tiempo ha caido como un pesado telón que ya nadie provoca.
De cuando en cuando, un par de palabras rayando la indiferencia, apenas un simulacro de oración que ya nada dice. Y un dejo de latido se aventura a creer que te permites recordarme, y hasta a veces, extrañarme y que aún dibujas excusas para llamar a mi puerta.
Pero es amargo el sabor y ventilas tus disfraces como una lenta y tardía venganza de conjuros agitados en la impotencia del amor mal amado.

Ya es tarde, lo se.
En esta víspera de Nochebuena que provoca tantos recuerdos, sólo tenía que alcanzarte en el silencio y simplemente saber que aún podrías sanarme.
Aunque regreso sabiendo que el agua de mi manantial ya no encuentra jardín en los muros de tu corazón.

Susana / Soledad Lorena

PD:
Podría,
podría escribirte y buscarte
podría robar un teléfono
podría dibujar excusas
podría inventar estrategias
podría agitar lo imperturbable
podría amarte
podría reconocerte
podríamos reinventar un amor
que traemos desde siempre...
Pero es tarde, ya lo se.
¿Qué derecho tendría a develar verdades que nadie osa siquiera imaginar?

Soledad Lorena
Derechos Reservados

viernes, 4 de enero de 2008

Puentes


Un poema para niños incluye un verso que dice: "construyo puentes para que me encuentres". Así de ese modo, estas son cartas desde Siberia, desde el exilio que inexorablemente anestesia los sentidos y derrota las emociones.
Aún no ha llegado el tiempo de publicar el libro, parece tampoco ser el tiempo de las bendiciones. Entonces, recordando el libro de Clarissa Pinkola Estess (Mujeres que corren con los Lobos), intento rescatar la mujer salvaje, perdida en alguna oscura cueva, resguardándose de la gente "normal" que nos exige tanto y nos impide ser.
Versos que el corazón deshoja, poemas que viajan en botellas, mensajes susurrados a la luna, pinturas rupestres que el viajero algún día podrá adivinar.
Nadie escribe sólo por que si, nadie escribe sólo para si. Todos, de algún modo, consciente o inconsciente buscamos ser leidos, ser encontrados, ser comprendidos.
Rescatar los poemas ya escritos es una forma de empezar a construir puentes.

Viento

El ímpetu del viento
no encuentra final,
ni en impávidas montañas
ni en árboles guardianes.

Sin embargo arrecia
cercado por invisibles muros
de una celda que no existe,
un cuadro de tiempo detenido.

Un trozo de tierra marchita
que no sabe de machis
y desconoce primaveras.

Pacíficos carceleros
anestesian ideas,
ignoran emociones
y derrotan la magia,
que acepta las sentencias
y olvida los conjuros.

Soledad Lorena
Octubre 2007
Derechos Reservados